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Antibióticos ¿amigo o enemigos?


Los antibióticos son un arma de doble filo, pueden curar pero también provocar resistencias. La clave es utilizarlos adecuadamente y no abusar de ellos
En 1942 Selman Waksman descubría unas sustancias medicinales con el poder de destruir o detener el crecimiento de organismos infecciosos en el cuerpo. Los antibióticos se han convertido desde entonces en uno de los medicamentos de más valor y una herramienta que ha permitido salvar muchas vidas.

Pero lo que fue un gran éxito sanitario, puede convertirse también en una gran amenaza, si no se utilizan adecuadamente. Es decir, si no ponemos límite al uso y abusamos de su consumo, no tardarán en dejar de curar, lo que equivale inutilizar una de las armas más poderosas contra las infecciones. poderosas contra las infecciones. 

La clave está en que las infecciones las pueden provocar dos tipos de gérmenes diferentes, los virus y las bacterias. Son dos agentes distintos y por tanto se necesitan armas distintas para combatirlos.
La clave está en que las infecciones las pueden provocar dos tipos de gérmenes diferentes, los virus y las bacterias. Son dos agentes distintos y por tanto se necesitan armas distintas para combatirlos.

Los virus son agentes externos a nuestro organismo que provocan “enfermedades virales”, como la gripe, y para remediarlas basta en muchos casos con un poco de descanso e incrementar las vitaminas y minerales necesarios para que aumenten nuestras defensas y que estas puedan luchar contra el virus.  

Por su parte, las bacterias, que son también agentes externos, pueden provocar “infecciones” que nuestras defensas no pueden erradicar y para tratarlas es necesario utilizar antibióticos.

Pero no hay que olvidar que los antibióticos son un medicamento de gran valor que SOLO debe utilizarse cuando es necesario, ya que si se administra de forma incorrecta puede provocar a la larga más daño que beneficio.

Cada vez que tomamos antibióticos cuando no los necesitamos, aumentamos la probabilidad de crear bacterias resistentes. No es algo para tomarlo a la ligera, ya que la Organización Mundial de la Salud ha lanzado una advertencia clara: si se siguen utilizando de forma incorrecta los antibióticos, algunas enfermedades que hoy en día no suponen ningún amenaza para la salud serán incurables dentro de 10 años.

Esto sucede porque los antibióticos actúan a través de dos mecanismo, primero matando los microorganismos existentes y después impidiendo su reproducción. Pero cuando se toma antibióticos para luchar, por ejemplo contra un resfriado provocado por un virus, las bacterias de nuestro organismo se van haciendo resistentes. Se crean nuevas cepas a las que ya no harán efecto los antibióticos cuando realmente lo necesitemos.

Aunque esto parece muy sencillo, el problema es que muchos padres consideran los antibióticos como un "arma mágica" capaz de curar a sus hijos, tengan lo que tengan. Por ello, todos los pediatras recomiendan a los padres hacer caso del especialista y no automedicar a su hijo con un fármaco que puede no hacerle ningún bien, ni ahora ni en el futuro.

SI 


- Consultar y hacer caso siempre al pediatra

- Utilizar los antibióticos sólo para curar infecciones bacterianas, tale como faringitis por estreptococo, infecciones del tracto urinario e infecciones de oído.

- Tomar siempre las dosis indicadas

- Respetar las horas entre las dosis

- Completar la dosis indicada y NO interrumpir la medicación cuando se sienta mejor.

NO

- Nunca usar antibióticos para tratar una infección viral como resfriados y gripes ya que son completamente ineficaces

- Interrumpir el tratamiento cuando se empieza a sentir mejor

- Nunca autorrecetar fármacos a los hijos. Tomarlos solo por indicación médica

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