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¿Conocen los padres los riesgos de las redes sociales?


Internet se ha convertido en un elemento de ocio básico para nuestros hijos. A través de la red escuchan música, juegan, estudian, se relacionan y buscan nuevas amistades. Pero ¿qué sabemos los padres de los riesgos que corren?
Nuestros hijos crecen manejando el ratón, pero esta apuesta por las nuevas tecnologías debe ir acompañada de una educación ética, para concienciarles de la necesidad de un uso responsable y de una advertencia sobre los riesgos a los que exponen su privacidad, intimidad y honor. 

Uno de los servicios más utilizados son las redes sociales, como Tuenti, Fotolog, Facebook o MySpace, que permiten a los usuarios generar un perfil con sus datos y compartirlos con otras personas. Por norma general las redes sociales no permiten su uso a menores de 14 años, pero las medidas que adoptan para limitar el acceso son ineficaces.

Al principio los contactos están compuestos por personas con quienes se tiene una relación, sin embargo las redes sociales tienen pocas restricciones, por lo que acaba fomentándose el libre acceso y la ampliación progresiva de contactos. En algunas ocasiones los perfiles pueden salir de la red social, incluidas fotos, que quedan publicados en Internet sin restricciones.

Las redes sociales favorecen que los niños se sientan “entre amigos” y en confianza, por lo que incorporan información sin reflexionar sobre sus consecuencias y sin tener conciencia de la cantidad de personas que pueden acceder a sus datos.
Los menores deben aceptar que sus datos sean incorporados a ficheros para poder identificarles.

PUBLICIDAD PERSONALIZADA

Lo que no saben los usuarios de las redes es que sus datos son analizados y segmentados para elaborar perfiles de consumo, de forma que luego son objeto de campañas de publicidad personalizadas a través de banners o mensajes en la red. 

Además, en ocasiones los menores son obligados a ceder en exclusiva los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública de las fotografías que publiquen o de otros contenidos que suministren a sus amigos a través de la red social.

RESPONSABILIDAD DE LOS MENORES

Las redes sociales no llevan a cabo el control absoluto de los contenidos. Por ello, los menores son los únicos responsables de la información, imágenes, opiniones o contenidos de cualquier tipo que comuniquen, alojen, transmitan, pongan a disposición o exhiban a través de la red social.
Recientemente, la Agencia Española de Protección de Datos multó con 1.500 euros a un usuario de You Tube de veinte años por publicar un vídeo con imágenes captadas en la calle de una persona sin su consentimiento.

PRIVACIDAD

También hay que reflexionar sobre la posibilidad que tiene Internet de recolectar y almacenar información y datos o configurar una determinada reputación o fama exponiendo su intimidad y privacidad a riesgos antes desconocidos.

Hasta ahora la privacidad estaba limitada por el tiempo y el espacio, que hacía que se evanescieran los recuerdos e impedía que tuviésemos conocimiento de los hechos que hubieran tenido lugar lejos de donde nos hallábamos.

Estos límites han desaparecido y tanto Internet y como las redes sociales, permiten salvar sin dificultad el espacio y posibilitan no solo el almacenamiento de todos los datos, sino también el acceso a ellos en apenas segundos, por distante que sea el lugar donde transcurrieron los hechos.

Los más diversos datos de los menores -infancia, vida académica, hábitos, relaciones personales e, incluso, creencias religiosas, ideologías o condición sexual- pueden ser obtenidos sin dificultad.

En un futuro no muy lejano nuestros hijos podrán ser valorados, favorable o desfavorablemente, para cualquier actividad, pública o privada, como puede ser un empleo, según sus datos en internet. En este sentido, ha proliferado la práctica de empresas de consultar y buscar en Internet información sobre las personas que se presentan a un proceso de selección. Además, es muy probable que surjan otros usos no esperados de los perfiles de los usuarios de las redes sociales.

En conclusión, padres y educadores deberíamos reflexionar sobre los nuevos hábitos de nuestros hijos y los riesgos a los que están expuestos para proporcionarles la concienciación y educación necesaria para un uso responsable y seguro de Internet.

 Por Ana Marzo. Abogada experta en Nuevas Tecnologías

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