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Deporte infantil: la asignatura que suspenden los padres


A partir de los siete años los niños se introducen en el “duro” mundo de la competición deportiva, un mundo en el que no siempre los adultos saben estar a la altura

Mientras España triunfa en el deporte de élite, con ejemplos como Nadal, los hermanos Gasol, Alonso, la selección de baloncesto o el futbol, miles de escolares dan sus primeros pasos en el mundo del deporte base.

Son muchos los que destacan pero pocos los que llegarán a ser profesionales, y para todos el camino está lleno de obstáculos, por lo quelos padres juegan un papel esencial.

Francisco Claver sabe mucho de esto. Tras años jugando al balonmano profesional y otros tantos como entrenador, su papel fue fundamental en la carrera profesional de su hijo Víctor,  jugador de baloncesto profesional.

Muchos deportistas se echan a perder por el entorno”, según explica y el riesgo es directamente proporcional al deporte que se elija “cuanto más dinero potencial se pueda ganar, más difícil es el mundo del deporte base”.

Los problemas no empiezan cuando se salta del deporte base al profesional sino mucho antes. Uno de los problemas de raíz es que “los padres concentran todo el tiempo que no dedican a sus hijos entre semana en el fin de semana” y el niño se convierte “en el punto central de toda la familia”, que se vuelca en los partidos.

Por eso no es de extrañar que los padres cuenten los goles y cronometren los minutos que juega cada niño. Además, los padres de los jugadores del equipo se suelen juntar y eso potencia el que toda la conversación gire entorno a los hijos y al partido.

Ir a ver a un hijo a jugar un partido no solo no es malo, sino que es muy positivo, siempre y cuando se mantengan en su papel de padres y no intenten opinar y cuestionar como se ha planteado el partido. “Los hijos necesitan refuerzo positivo del padre, pero no que sean sus entrenadores” .

Las actitudes de los padres son mucho más importantes en tanto que los niños están en edad de procesos de maduración. Una mala actitud provoca que por regla general “un ochenta por ciento de los niños con posibilidades en el mundo del deporte se eche a perder”.

Cuando un niño empieza a destacar todo se complica más, especialmente en deportes como el futbol, “muchos padres solo ven dinero fácil y eso lo ha enturbiado todo” explica Claver quien destaca que además “el nivel de exigencia es muy grande”.

Para evitar conflictos al niño se le tiene que dar “normalidad”, aunque sea deportista de élite debe hacer lo mismo que otro chico de su edad, principalmente estudiar, pero también ir al cine o salir con sus amigos.

Una de las principales normas a la hora de educar a un niño deportista es intentar normalizar su situación. Eso supone que no debe perderse exámenes y debe tener tiempo para estudiar. “Es importante que estudien como mínimo el bachillerato y si luego puede una carrera aunque no sea a curso por año”. En el futuro lo agradecerá. Además ayudará a mantener la cabeza alejada de otras cosas y a estar en un ambiente con gente de su edad.

CÓMO ACTUAR

- Acompañar a tu hijo o hija a los partidos. Ser un espectador y animar, pero no querer ser el “entrenador”
- Apoyar sin pensar que van a llegar lejos
- Animar y apoyar tanto al hijo que es bueno como al que no lo es tanto.
- Estar orgulloso juegue como juegue
- Controlar la vanidad si tu hijo es bueno
- Si empieza en un equipo profesional, plantea al club que le facilite que pueda seguir estudiando.
- Mantener el entorno familiar y los estudios por encima del deporte, aunque eso suponga que rendimiento baje en algún momento.
- No caer en cantos de sirena.
- Diferenciar lo que es importante de lo que es urgente. No olvidar que donde mejor se educa es en la familia.

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