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Fiebre, un mecanismo de defensa


Muchos padres se preocupan cuando su hijo tiene unas décimas, pero no hay que alarmarse ya que es un mecanismo de defensa del propio niño

La fiebre es una respuesta del organismo y no un síntoma de alarma, excepto en contadas ocasiones, según recuerda la Asociación Española de Pediatría,  que destaca que no suele haber, salvo en bebés, relación directa entre el grado de fiebre y la gravedad de la infección.

Así, un simple catarro puede provocar fiebre muy alta y en cambio una meningitis no superar los 39º. Por esto insisten en que “no tiene ningún sentido salir corriendo al servicio de urgencias más próximo o actuar desesperadamente para conseguir bajarle la temperatura”

Cuando el niño tiene fiebre es señal de que su cuerpo está luchando contra una infección, la mayoría de las veces sin ninguna gravedad. Es decir es un mecanismo de defensa y como tal es beneficiosa para el niño.

Los pediatras recomiendan esperar un poco antes de llevar al niño a la consulta, principalmente porque la fiebre es un síntoma precoz de la infección y si todavía la enfermedad no ha evolucionado el médico no sabrá encontrar la causa. Vale la pena esperar a que pasen entre 24 horas, entonces es mucho más fácil identificar el origen de la fiebre.

En la mayoría de los casos si la fiebre no es muy alta, es decir no llega a los 38 grados, no hay que preocuparse, y menos aún si el niño se encuentra bien. Simplemente hay que dejar que la situación evolucione y que su propio cuerpo reaccione. Si el niño, a pesar de la fiebre, tiene ganas de jugar, comer y hablar, es buena señal ya que demuestra que no se trata de una infección grave.

En estos casos basta con los padres mantengan la observación en casa para ver como evoluciona. Tampoco es necesario poner la calefacción a tope, ni abrigar al pequeño, ya que lo único que consigue es aumentar la temperatura corporal. Darle abundante líquidos y dejarle comer lo que le apetezca, sin forzarle, es la mejor estrategia. Y si el niño se encuentra bien a pesar de la fiebre, no hay que obligarlo a estar en cama.

SE CONSIDERA UNA URGENCIA

- Si el niño tiene menos de 3 meses
-Si tiene más de 40 º
-Si lleva más de 4 días con fiebre
- Si presenta excesiva somnolencia
-Cuando no quiere jugar ni hablar
-Si aparecen manchas en el cuerpo
- Si sufre dolor excesivo de cabeza o dolor de nuca
- Si padece una enfermedad crónica

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