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Cuándo llevar a un niño al logopeda

Siempre que el niño se desvíe del desarrollo que se considera habitual para su edad convendría consultar con el logopeda. Sobre todo con el inicio con la lecto-escritura que es cuando el niño va a empezar a escribir tal y como pronuncia

 Tania Centeno Bonet
Psicóloga y Logopeda
Centro de la Voz 


Cada niño presenta un ritmo de crecimiento concreto y no solemos preocuparnos porque un niño empiece a caminar o hablar dos o tres meses antes o después que otros niños de su edad.
No obstante, existen unos parámetros que marcarían las habilidades básicas más comunes a ciertas edades y que tienen en cuenta la posibilidad de los diferentes ritmos madurativos.
Siempre que el niño se desvíe del desarrollo que se considera habitual para su edad, convendría consultar con el especialista en comunicación y lenguaje, que es el logopeda.

 

Ya desde los primeros meses de vida, se observa en el bebé una intención comunicativa a través de diferentes gestos, sonidos y mirada. Si observamos esta falta de reacción en el bebé, conviene consultar para descartar posibles problemas de audición o de desarrollo.

 

Entre el primer y segundo año de vida se va desarrollando el lenguaje de forma que hacia los dos años es habitual que posea un lenguaje que abarque las 20 palabras aproximadamente. Será espontáneo y no solo por imitación e implicará una comprensión verbal muy concreta.

 

Hacia los 3 años, si al niño no se le entiende bien, no presenta fluidez en el lenguaje, agrega u omite sonidos o solo lo entienden los familiares, conviene consultar.

El profesional valorará tanto la expresión como la comprensión.

 

A partir de los 3 años  se debe también atender a la calidad de la voz: que no se produzca una voz ronca o que parezca fatigada o forzada constantemente.

 

Hacia los 4 años el niño está maduro para poder pronunciar todos los sonidos. El origen de que esto no suceda podría ser una interposición lingual (colocación de la lengua entre los dientes) e incorrecto manejo de los órganos que intervienen en la deglución y conviene detectarlo a tiempo para corregirlo y así evitar problemas de dentición posteriores, habla nasal, respiración bucal que generará problemas de tipo respiratorio…

 

Por otro lado, podemos encontrarnos ante un simple problema de manejo de los órganos que intervienen en la articulación.

 

Lecto-escritura y evaluación

 

Conviene intervenir ya en estas edades pues como es en este momento cuando se inicia la lecto-escritura, pueden aparecer retrasos en esta área ya que el niño va a escribir tal y como pronuncia (con el consiguiente retraso escolar que se podría generar).

 

Otra posible consecuencia del problema de habla puede ser el que el niño se retraiga a nivel social y no se relacione adecuadamente con sus amigos y compañeros por vergüenza.

 

Es el momento de evaluar posibles dislexias, discalculias (problemas para la adquisición de los conceptos básicos matemáticos y el cálculo) o disgrafías (escritura defectuosa sin causa neurológica o intelectual que lo justifique). En muchas ocasiones, ciertas dificultades escolares como la falta de comprensión lectora está relacionada con alguno de estos factores.

 

En el cambio de la adolescencia conviene prestar especial atención a la muda de la voz. En el varón conviene comprobar que realmente la realiza y no se queda con voz de niño y en ambos, que no se quede la voz ronca y/o afónica.

 

CONSEJOS PARA PADRES:

 

-Conviene hablar y cantar al niño ya desde bebé y ayudarle a imitar sonidos y gestos.

 

-Hable con su hijo de forma habitual de manera que el día a día sea un aprendizaje (nombre los alimentos en el supermercado, explíquele lo que hace mientras cocina o limpia una habitación, señale objetos en la casa, y hágale notar los sonidos que escucha)

 

-Hágale preguntas y atienda a sus respuestas con un lenguaje sencillo pero no por ello infantil o cargado de diminutivos.

 

-Existen libros para tocar diferentes texturas, aprender a imitar movimientos… Se le pueden leer y hablarle sobre los cuentos. Que el niño señale las imágenes mientras nombramos las ilustraciones.

Más adelante nombrará las imágenes y participará en las historias que también empezará a memorizar. Escuche sus relatos de aventuras.
 

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