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Pasar un divertido día de playa con niños


La playa puede ser un lugar de relax familiar o una auténtica pesadilla para los padres, lo importante, no perder la paciencia y activar los cinco sentidos

Aunque es cierto que asociamos la playa a descanso y vacaciones, la realidad es que muchas veces se convierte en un agobio para los padres ya que la cantidad de gente que hay, el calor y los juegos de los niños pueden eclipsar el descanso de los padres.

Para lograr unas vacaciones para todos es importante que los padres enseñen a sus hijos algunos puntos básicos que la playa sea un descanso para toda la familia

Cuando los niños son pequeños lo mejor es que no pasen más de dos horas expuestos al sol. Se debe evitar que los niños estén en la playa entre las 12.00 y las 16.00, ya que son las horas en la que el sol es más agresivo y en la que hay más probabilidad de quemarse la piel.

Sobre todo es importante recordar que aunque esté un poco nublado, los rayos ultravioleta del sol siguen impactando en nuestra piel, por lo que tenemos que ponernos crema igualmente.

Es importante que desde pequeños acostumbremos a los niños a que se pongan crema cada media hora o cuarenta y cinco minutos, de esta forma no habrá que pelear con ellos para que accedan. Han de tomar conciencia la importancia de ponerse crema de vez en cuando, por eso han de saber que cada rato han de descansar para que les pongáis crema protectora.

También hay que recordar proteger los ojos de los niños del sol para prevenir en el futuro enfermedades oculares.

¡AL AGUA!

Cuando los niños pierden el miedo al agua, se lanzan al mar sin contemplaciones. Por eso es fundamental que sus padres no se despeguen de la orilla. Si vas con tus hijos, búscate un sitio desde el que se vea bien todo el mar para que mientras tomas el sol, no los pierdas de vista.

Es recomendable que se bañen con flotador cuando son pequeños, aunque si puedes elegir, son más seguros los manguitos ya que con un flotador pueden ‘volcarse’. En cualquier caso recuerda que los flotadores y manguitos nunca sustituyen a la vigilancia de un adulto.

Enséñales a ‘descifrar’ el significado de las banderas. Han de comprender que no es una cuestión de caprichos si no de seguridad. Cuando haya bandera roja, no les permitas bajo ningún concepto, meterse en el agua, y con bandera amarilla, tan solo en la orilla.

En la playa, a veces, podemos encontrar bancos de arena, de forma que aunque estén en la orilla, pueden ahogarse debido a que haya un gran desnivel. Por eso, es importante entrar con ellos en el mar para ‘tantear’ el terreno.

¡JUGAR EN LA ARENA!

Es importante cuidar que no se deshidraten, llévate zumos y agua para que beban agua. Si van a pasar un rato jugando fuera del agua ponles un gorro de tela de un color claro que les cubra la cabeza y la nuca para que no les de el sol drectamente en la cabeza. Si presenta síntomas de insolación lo mejor es que se tumbe boca arriba en un lugar fresco a la sombra, refrescarlo con agua y hacerle bebr líquidos.

Ten en cuenta que, aunque jueguen debajo de la sombrilla, los rayos ultravioletas del sol les siguen quemando la piel, así que no dejes de aplicarles crema solar.

Mientras juegan es recomendable también que lleven el bañador puesto, ya que la arena, a veces, puede ser una fuente de infecciones y de esta forma están más protegidos.

LOS VECINOS DE TOALLA

No podemos- ni debemos- pretender que los niños no corran y jueguen en la arena hasta acabar agotados. Esto puede originar conflictos ya que a algunos puede molestarles la playa. Para evitar situaciones desagradables lo mejor es intentar que los niños jueguen en la orilla y que no corran cerca de gente que está tumbada para evitar tirarles arena.
En cualquier caso, una disculpa de tu hijo será muy educativa para él y solucionará posibles conflictos con otras personas.

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