Padres o Nones.

"Olvido y soledad"

El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer. Este cuento, escrito por una estudiante de 15 años, refleja los sentimientos que provoca esta enfermedad

 

Por MÓNICA MOROTE Y BÁRBARA VIDAL (15 años)

 

Las manecillas del reloj de la sala recorren su camino, una detrás de otra… pasaban segundos, minutos, horas y días y nadie entraba en aquella sala.


Estaba sentado en su silla. Delante de la estufa, al lado de la mesa. Hacía un par de meses había comenzado a notar un dolor en la pierna y hacía un par de días que se le había abierto una gran herida que le provocaba un fuerte dolor, casi tan fuerte como el que le provocaba estar tan solo.

 

Un día de aquellos de su monótona vida se preguntó cómo había llegado allí, cómo había llegado a aquella casa y por qué estaba solo.

 

Mientras pensaba, una lágrima se precipitó desde su ojo. Hacía tiempo que no lloraba, hacía tiempo que no reía.

 

De repente tocaron las nueve, pero él no podía levantarse para ir a cenar, rompió por primera vez su sencillo horario. ¿O puede ser que lo hubiera roto antes? Nadie lo sabe.

 

No encontraba ninguna respuesta posible. Temblaba de miedo, no sabía que hacía en aquella casa.

 

Pensó quien fue la última persona que había visto y no se le ocurría ninguna. Pensar y pensar, durante segundos, minutos, horas y días.

 

Un día, se levantó por la mañana, habiendo dormido en el sofá y se quedó sentado, tal como estaba, como había estado y como estaría durante mucho tiempo, sin moverse.

 

Oyó un ruido. ¿Qué era un ruido? Hacía mucho que no oía ninguno. No sabía reconocerlo, era agudo y estridente. No sabía qué pasaba. De repente oyó golpes… tenía miedo. ¿Qué estaba sucediendo?

 

La puerta de la casa se abrió, pero él no se dio cuenta. Una persona recorrió la casa buscando a aquel hombre, que no se acordaba de su propio nombre.

 

Por primera vez en meses una persona entró en la sala. Era una mujer, de unos treinta años.

 

-Papá, tenemos que ir al hospital, te han de hacer una revisión.

Se oyó un silencio sepulcral. Parecía que también se había olvidado de hablar.

 

-¿Quien… quién eres? -Pronunció con mucho esfuerzo-.

 

-¡Ay papá!, no me hagas bromas con esto ¿Qué te pasa? ¿Sabes bien quién soy? Hace tiempo que no he podido venir, pero sabes que he tenido mucho trabajo, lo siento. Pero fuera bromas, por favor.

 

-¿Papá? ¿Este es mi nombre? Por favor mujer, ¿Me podría llevar a mi casa? No sé porque estoy en esta casa tan pequeña…. ¿Quién me trajo aquí?

 

El hombre comienza a marearse y a sentir un potente dolor en su herida, que se había hecho más grande.

 

-¡Papá! Llegamos tarde, por favor, ahora no.

 

Su cara comenzó a mojarse con unas lágrimas que no podía disimular, temía que todo eso no fuera una broma. El hombre ya no sentía sus propias piernas, ni su respiración. La infección se había extendido por las extremidades inferiores. Sólo sentía una feroz hambre, porque no había comido hacía tres días.

 

-Por favor, ¿Le dirás a mi madre que me venga a buscar? Creo que me muero, pero no se lo digas a mi padre, pensará que soy un cobarde- pronuncia sin respiración-.

 

-Papá, tu madre murió cuando naciste…. y tu padre desapareció en la guerra… -Le dice la mujer bañada en lágrimas-.

 

21 DE SEPTIEMBRE. Los doctores se dieron cuenta que además de sufrir alzheimer, el hombre sufría de soledad, y puede ser que la segunda fuera la causante de su muerte.

 1 comentarios
imprimir  enviar 
Compartir

Comentarios:

  Dice ser "Anónimo"  
miércoles, 21 de septiembre de 2011, 16:05


Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Código:
Escribe aquí el código de seguridad:
Más noticias en Padresonones

© 2012 padres o nones | Todos los derechos reservados | Diseño Web