Padres o Nones.

Niños y crisis: ¿cómo explicar a los niños la situación económica?

La crisis afecta a muchas familias. Los hijos preguntan ¿por qué no me compras juguetes? ¿somos pobres? ¿no vas a trabajar? No se les puede mantener en una burbuja, sino explicarles lo que ocurren de forma sencilla para que se sientan seguros

 

Puede parecer que los niños viven al margen de la actualidad, los padres intentan evitar que se angustien con los problemas y la grave situación económica que se sufre en muchos hogares.


Pero no sólo es imposible mantenerlos aislados, ya que oyen conversaciones en la calle y ven las noticias en la televisión, sino que en sus casas muchos han empezado a notar cambios y perciben las preocupaciones de los adultos. En unos casos se han recortado caprichos, en otros los padres ya no van a trabajar y en otros han visto como les quitaban de actividades extraescolares o incluso les cambiaban de colegio.

 

En la calle oyen hablar de la crisis y en casa ven una situación más tensa. Incluso los más afortunados pueden sentirse inseguros, ya que pueden ver que la crisis les afecta a sus amigos y piensan que también ellos pueden vivir situaciones semejantes.

 

Cuando preguntan en casa, con frecuencia sus padres les contesten con evasivas para que no se preocupen, pero al no obtener respuesta a sus preguntas, aumenta aún más su inquietud. Dejar preguntas sin responder no es una buena solución, ya que el niño buscará respuestas por otro lado o se imaginarán cosas que pueden ser aún peores que la realidad de su entorno.
Información clara y sin alarmismo

 

La mejor manera de tratar la crisis económica con los hijos es hablando con ellos. Se les debe explicar de una forma sencilla, pero clara, sin alarmismos y, sobre todo, haciendo que se sientan seguros.

 

Demasiados detalles pueden hacer que se asusten y hablar de forma vaga no será suficiente para resolver sus dudas.

 

Hay que contarles lo que pasa, pero haciendo hincapié en que se trata de una situación transitoria y aprovechar para inculcarles conceptos como la solidaridad, la austeridad o la generosidad.

 

No es necesario hacer un cónclave familiar o convocar una reunión formal para hablar de la crisis, basta con estar atento a los comentarios del niño, a sus preguntas y cambios de comportamiento, incitarle a hablar y aprovechar cualquier ocasión para que expresen sus preocupaciones y dudas.

 

Si el niño no pregunta, se puede aprovechar una noticia en un periódico o en la tele para explicarles que las crisis económicas son situaciones que se dan cada cierto tiempo, hay menos trabajo y por tanto se tiene menos dinero para comprar determinadas cosas pero que en estas circunstancias las personas también aprenden, se ayudan, se quieren….

 

Si una familia está pasando apuros económicos, se le tiene que explicar al niño porque a la hora de comprar se miran los precios y se escogen los más baratos y decirles que hay que renunciar por un tiempo a algunos caprichos o cosas innecesarias, cuidando no presentarse como víctima de una situación dramática, sino como un reto a resolver entre todos.

 

No todos los niños van a aceptarlo bien, pero hay que explicarles e involucrarles en los cambios que se registran en casa. Algunos cuando no tengan lo que piden pueden decir “no es justo” o insistir en el “yo quiero…”. Ante estas situaciones los padres deben insistir en explicarles porqué no pueden gastar el mismo dinero que antes y sobre todo tienen que tener claro que no poder comprar a sus hijos cosas que ellos quieren no les convierte en malos padres. Lo importante es el cariño, que la familia esté unida.

 

En ocasiones los padres se ven obligados a renunciar o quitar a los niños de actividades que les gustan porque han visto reducidos sus ingresos o están en paro. Para compensar estas situaciones, los padres pueden sustituir las actividades que cuestan dinero, como el cine, por otras que son gratuitas, ya sean excursiones o teatro y actividades gratis que se organizan en todos los municipios.

 

Además, la crisis puede servir para fortalecer la familia y hacer juntos actividades que antes por falta de tiempo no se hacían.


Si los hijos son más mayores es probable que lleven peor la situación al no poder hacer lo que antes hacía con sus amigos, como salir de compras o a tomar algo. Tendrán miedo de que los dejen de lado por no tener dinero. En estas ocasiones es importante hablar con ellos para que entiendan la situación y la necesidad de que ellos cooperen.

 

También se les puede involucrar en la economía familiar a partir de los 14 o 15 años. Se les puede explicar cuáles son los principales gastos del presupuesto, como la comida, el alquiler o los colegios y qué parte se destina a cosas menos importantes. De esta forma se les tiene que hacer entender que cuando se les niega algo es por una razón importante, pero cuidando de no “cargar” sobre ellos la preocupación, ya que eso corresponde a los adultos.

 

Además, se les puede animar a hacer trabajos extras (como dar clases particulares o cuidar niños) y de esta forma se puedan pagar sus propios caprichos.

 

Los padres no deben caer en el chantaje emocional. A veces para evitar ver sufrir a los hijos, les dicen que si a lo que les piden, sin saber cómo van a poder hacer frente a un nuevo gasto. Pero eso no sólo agrava la situación familiar, sino que no ayuda al niño que se vuelve más egoísta y no acepte los avatares propios de ciclos familiares.

 

Los padres deben saber ver el lado positivo de la crisis, ya que puede ayudar a los niños de una generación que ha crecido con un exceso de consumo a valorar más las cosas y a diferenciar entre el valor y el precio, entre la necesidad y el deseo.

 

De esta forma, pueden enseñar a los hijos a ahorrar; a manejar su paga, sea la que sea; y a no gastar en cosas innecesarias, aunque sin olvidar que un pequeño capricho de vez en cuando siempre es positivo.

 

Asimismo, esta crisis puede ser una buena ocasión para inculcar en tus hijos valores como la solidaridad y la ayuda a personas que son menos afortunadas.
Y sobre todo no hay que dejar que la crisis afecte a la alegría de la familia. Ser realista no equivale a ser pesimista y la tristeza en una casa es mucho peor que la falta de dinero.

 

Como sobrevivir en familia a la crisis

 

-Hablar con los hijos. Explícales lo que ocurre, pero con palabras sencillas que eviten ser alarmistas. No hay que mentirles pero si adaptar la información a su edad.

 

-Haz que se sientan seguros. Es importante que los niños no sientan miedo o desamparo. Deben saber que sus padres siempre cuidarán de ellos y los protegerán, que pueden reducir gastos pero que nunca les va a faltar lo más importante

 

-Evitar discutir de dinero delante de ellos. Los problemas económicos crean tensiones y son más frecuentes las peleas entre los padres, pero hay que evitar que los niños las oigan. La información que ellos perciban en casa debe ser serena y constructiva

 

-Si hay que recortar gastos busca alternativas gratuitas. Si antes los sábados iban a clase de tenis se puede cambiar por un paseo todos juntos en bicicleta. Se puede recurrir a actividades que organizan asociaciones menos costosas y usar la biblioteca o los jardines.

 

-Explicarles sencillamente qué son los ciclos de la economía. Poner la crisis en su contexto histórico, contando otras crisis y cómo se superaron.

 

-Involucrarlos en la economía familiar. Deja que te den ideas de cómo ahorrar en casa, aunque parezcan poco prácticas, ya que de esta forma son partícipes y entenderán mejor la situación, además de sentirse útiles

 

-Animarles a hablar. Si tienen miedo, están preocupados o tristes porque ven que en casa las cosas no son como antes, deben expresarlo para que los padres puedan ayudarles y resolver sus dudas

 

-Dejarles claro que la situación es temporal. Si uno de los padres no tiene trabajo, si tienen que cambiar de casa o reducir gastos, tienen que sentir que es algo pasajero que la situación volverá a cambiar y que vendrán tiempos mejores.

 

-Aprovechar la situación para madurar y crecer como persona. Evidenciando la unión con la familia extensa (tíos, primos, abuelos…). Que sepan que no están solos

 

-Si uno de los padres está en paro. Evitar que el niño le vea en casa sin hacer nada. La actitud es muy importante

 

-Tener optimismo y confianza. Evitar pagar con gritos y enfados las tensiones provocadas por los problemas económicos.

 

 

Sección elaborada con el asesoramiento de MAR SÁNCHEZ MARCHORI
Pedagoga y directora de MSM Pedagogía Creativa

 

 

 deja tu comentario
imprimir  enviar 
Compartir

Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Código:
Escribe aquí el código de seguridad:
Más noticias en Padresonones

© 2012 padres o nones | Todos los derechos reservados | Diseño Web