El asma es una enfermedad muy frecuente en los niños, por la inflamación crónica de los bronquios. Los alérgenos más frecuentes son los ácaros, hongos, polen y animales con pelo. La alergia influye en el asma como desencadenante de episodios agudos
Los niños que comienzan con asma de lactantes, pero que no tienen alergia, suelen evolucionar muy bien y llega a desaparecer conforme va madurando su sistema respiratorio y su sistema inmunológico en un proceso que puede tardar 4-6 años.
Sin embargo, los niños con asma que tienen alergia presentan una evolución menos favorable que los no alérgicos y tiene una tendencia a persistir durante más tiempo. La alergia influye en el asma de dos maneras, como desencadenante de episodios agudos, y como causante de inflamación crónica.
Como desencadenante agudo actúa cuando una persona entra en contacto con el alérgeno y en cuestión de poco tiempo presenta una crisis brusca de asma.
Como causante de inflamación crónica, el contacto con pequeñas cantidades de alérgeno va produciendo una inflamación interna de los bronquios. Esa inflamación puede pasar desapercibida, pero hace que los bronquios sean más sensibles a todos los estímulos que actúan como desencadenantes: infecciones, ejercicio, aire frío, tabaco, etc.
Pruebas alergias
Las sustancias que pueden causar alergia se llaman alérgenos y en el estudio de alergia se comprueba si se está sensibilizado frente a los alérgenos más frecuentes, que varían según la enfermedad que se padezca, según la edad y según la zona de residencia. También se estudian otros menos frecuentes, según los lugares a los que el paciente acuda con más frecuencia y otros alérgenos si la familia ha observado alguna reacción sospechosa.
Habitualmente para el estudio se utilizan las pruebas cutáneas (prick test). Se pone una gota de líquido con el alérgeno sospechoso, y se punciona la piel a través de la gota con una lanceta. El alérgeno penetra en la piel, y si se tiene alergia, al cabo de unos 15 minutos se forma pápula (abultamiento de la piel con enrojecimiento)
También se realizan otras pruebas como son análisis de sangre de IgE total o IgE específica, parches en la piel, pruebas de función respiratoria, o pruebas de exposición, de provocación o tolerancia.
Alérgenos más frecuentes
La alergia a los ácaros del polvo doméstico es la causa más frecuentemente de síntomas, esencialmente respiratorios, en regiones templadas y húmedas, cerca de la costa.
Los ácaros necesitan unas condiciones de humedad de alrededor del 70% y una temperatura sobre los 21ºC, condiciones que se dan en zonas costeras y en islas. En zonas de meseta disminuyen los ácaros, y son causa poco frecuente de alergia. En zonas de montaña llegan a desaparecer prácticamente. Se deben reducir todos los objetos que acumulan polvo, sobre todo en el dormitorio de las personas alérgicas.
Los hongos o mohos son una causa frecuente de alergia y también se le llama alergia a la humedad. Los hongos sueltan partículas, llamadas esporas, al aire y por eso se llaman hongos aerógenos. Esas partículas pueden dar síntomas de asma, de rinitis y de conjuntivitis, síntomas agudos y también inflamación crónica del aparato respiratorio de los alérgicos. Se encuentran en el interior de las casas, y sobre todo en el exterior. Se alimentan de desperdicios, de restos animales y vegetales. Dentro de las casas se deben evitar humedades.
Hay numerosas plantas cuyo polen puede causar síntomas alérgicos de asma, rinitis, conjuntivitis y urticaria. Aparecen más en primavera pero no exclusivamente, pues hay pólenes todo el año. El tipo y la cantidad dependen del área geográfica y del clima. El polen puede desplazarse por el viento a muchos kilómetros de distancia. Se debe aprender a reconocer qué planta le causa alergia y su época de polinización.
Los animales son una causa frecuente de alergia y los que más la provocan son los animales de pelo. La caspa es el principal origen y puede dar síntomas por contacto directo con el animal, o por contacto indirectos a través de otras personas. El aspecto más fundamental del tratamiento de la alergia a animales consiste en evitar los animales responsables, y como prevención se aconseja evitar todos los animales en general
Tratamientos
El tratamiento se basa en tres tipos de tratamientos, compatibles entre sí. Tanto el asma como otras enfermedades alérgicas son cambiantes, y el tratamiento también será cambiante según la evolución del paciente, con más o menos tratamiento según que los síntomas aumenten o disminuyan.
Los tres tipos de tratamiento son de rescate, preventivo, y etiológico o de la causa. El tratamiento de rescate y el preventivo lo constituyen medicamentos, mientras que el etiológico incluye medidas de normal ambientales y/o las vacunas (inmunoterapia). Otro aspecto es el entrenamiento o educación del paciente y de sus familiares, para que conozcan la enfermedad.
Dr. JOSÉ SANZ ORTEGA Unidad de Neumología
y Alergia Pediátrica del Hospital Casa de Salud
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