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Desayuno: fundamental para rendir física e intelectualmente


La primera comida del día puede ayudar a tus hijos a ser mejores estudiantes de una manera muy sencilla

Un buen aporte de nutrientes en el desayuno activa nuestro organismo. El cuerpo después de un descanso de entre 7-12 horas, según sea adulto o niño, necesita un empujón energético. El desayuno mejora el rendimiento del cerebro y del sistema nervioso, entre otros, capacitando el centro de atención para el aprendizaje y la fijación de conceptos. También mejora el rendimiento físico, pues favorece que exista una tasa de glucosa circulando en sangre –también conocida como glucemia– que nutre el cerebro y los músculos, entre otras funciones

El desayuno, al aportar azúcares y otros nutrientes, equilibra las hormonas, como la insulina, encargada de mantener estable la glucosa en sangre y favorece que el cerebro tenga abundante glucosa disponible, pues la glucosa es su sustrato energético favorito. Nuestro cerebro responde muy bien ante los aportes de glucosa y se aletarga ante los cuerpos cetónicos, sustancias que nuestro cuerpo fabrica y que proceden de la acidosis metabólica fruto de un ayuno prolongado entre otros motivos.

Los niños son especialmente susceptibles a la falta de aporte nutritivo en el desayuno pues su tolerancia al ayuno es menor, especialmente en menores de 8 años, los cuales fácilmente presentan cetosis e hipoglucemia (falta de azúcar en sangre). Esto puede ocasionar cansancio y falta de atención en clase. No desayunar también puede alterar el peristaltismo intestinal, rompiendo el ritmo de eliminación por falta de horario en la ingestión de alimentos.

Para compensar la falta de nutrientes, tienden a compensarse comiendo golosinas, pero este comportamiento sólo deforma la calidad de su dieta aportando calorías vacías. La mejor forma de adquirir buenos hábitos alimentarios se inicia en el hábito del desayuno.

En nuestro país es habitual almorzar y no desayunar, pero esto no aporta nutrientes hasta al menos un par de horas desde que nos levantamos. La consecuencia es que vamos ralentizados hasta que el aporte nutritivo de ese almuerzo pasa a sangre, lo cual sucede unas dos horas más tarde. Todo esto es fuente de estrés y disminuye la capacidad para reaccionar adecuadamente a las primeras demandas del día. Es decir, podemos pasar la mañana obligados a realizar nuestras tareas en condiciones menos favorables.

Por último, pensemos que estudiar es un hábito y en eso se parece mucho a la alimentación. Requiere ritmo y atención. Requiere repetir pautas de comportamiento para mantener un equilibrio, una respuesta adecuada y un control de las necesidades para cubrir objetivos, en este caso, de salud.

DESAYUNO PARA NIÑOS:
1 Vasito de zumo de pera o una fruta fresca.
1 vaso de leche entera
1 tostada con aceite de oliva y jamón York

DESAYUNO PARA INTOLERANTES A LA LACTOSA
1 Vasito de zumo de frutas
1 vaso de horchata de chufa, leche de almendras o soja.
Una tostada con aceite de oliva y fiambre al gusto

DESAYUNO PARA NIÑOS CELIACOS
Un yogur con pasas o trocitos de frutas frescas
Un huevo duro con pan de maíz o de soja
Un zumo de frutas

DESAYUNO PARA NIÑOS DIABÉTICOS
Peden optar por cualquiera de estos desayunos, sustituyendo los zumos por fruta entera y las pasas por almendras, nueces o avellanas.

DESAYUNO PARA NIÑOS CON COLESTEROL
Pueden tomar cualquiera de estos desayunos, no superando los 2-3 huevos a la semana y eligiendo productos semidesnatados, cuando se trate de lácteos. Evitar la bollería industrial mejorará el control de grasas trans, que aunque sean de origen vegetal participan negativamente en la síntesis de colesterol endógeno.

POR AMPARO LUCAS ALBA
Nutricionista-Dietista
Especialista en Alimentación y Salud (UPM)
www.somosloquecomemos.net

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