Padres o Nones.

¿Qué pasa por el cerebro de los adolescentes?

Muchos padres ven alterada su convivencia familiar cuando su hijo pasa a ser adolescente. No sólo es un cambio de actitud o carácter, su comportamiento está también relacionado con el desarrollo de su cerebro.

 

El paso de la infancia a la juventud es un terreno peligroso para muchas familias. El niño feliz para quien sus padres lo son todo, se transforma de pronto en un ser gruñón, desafiante, irresponsable y temerario, que cambia a su familia por sus amigos, demanda su propio espacio y cuestiona todo lo que le dicen.


La paz del hogar se ve alterada y a menudo envuelta en peleas, portazos y frases como "no me comprendéis". Y aunque el adolescente cree firmemente que nadie le entiende, excepto sus amigos claro, esto no es cierto. No solo sus padres también fueron adolescentes, por lo que saben perfectamente cómo se siente, sino que su comportamiento es uno de los más estudiados por los expertos.

 

Cambios físicos y psíquicos están en la base de esta etapa de la vida, pero la explicación a muchas de sus actitudes está en su cerebro. Los estudios de las últimas décadas han arrojado luz sobre el comportamiento de los adolescentes y han dado explicación a una etapa de la vida tan complicada como necesaria.

 

A partir de los 8-10 años los niños comienzan a sufrir un cambio. Es la llamada pubertad que no hay que confundir con la adolescencia. La pubertad es un fenómeno fisiológico en el que se ponen en marcha mecanismos cerebrales que desencadenan la producción de hormonas que provocan un cambio biológico relacionados con los órganos sexuales. Es además el punto de partida de la adolescencia, una etapa en la que se producen cambios psicológicos y nuevos comportamientos y actitudes provocados por los cambios físicos.

 

En la adolescencia los jóvenes experimentan un gran interés por las cosas nuevas, se vuelven independientes, con rechazo a todo lo que venga de los adultos en general y de los padres en particular. Pero además comienzan a asumir grandes riesgos, lo que es seriamente preocupante porque es a esta edad cuando se inician en el alcohol, las drogas o el sexo.

Parte de esta forma de comportarse tiene que ver con lo que ocurre dentro de su cabeza. El desarrollo cerebral es el culpable de esta forma de ser que, aunque parezca incomprensible tiene una función.

 

Enfrentarse a nuevos retos

 

Frente a la idea de que el adolescente se comporta así porque está madurando, algunas teorías explican su comportamiento es necesario para que se puedan afrentar a los nuevos retos que se despliegan ante ellos.

A esa edad deben comenzar a tomar sus propias decisiones y se preparan para abandonar la protección de sus padres e iniciar su propio camino. Y, aunque no lo parezca, su cerebro les va a ayudar en esta difícil tarea.

 

Los padres no deben dar tanta importancia al comportamiento de su hijo y tener en cuenta que es la manifestación de un cambio necesario para su desarrollo, una especie de "efecto secundario" inevitable que hay que pasar.

 

Las nuevas técnicas han permitido a los investigadores visualizar el cerebro adolescente con detalle y se ha comprobado tarda más en desarrollarse de lo que se creía.

El desarrollo se inicia en la zona posterior y termina en la anterior. Es decir, las funciones básicas relacionadas con áreas motoras y sensoriales se desarrollan antes, mientras que las involucradas en la toma de decisiones, -que están en corteza prefrontal - no maduran hasta los 20 años aproximadamente.

 

Una de los aspectos que han descubierto los investigadores es que durante la adolescencia el centro de recompensa del cerebro está más activo, según recoge David Dobbs en el artículo "Hermoso Cerebro"   publicado en National Geographic, que hace referencia a un estudio de la Universidad de Pittsburgh.

 

Los científicos sometieron a adultos y adolescentes a una prueba en la que debían neutralizar el impulso de atender a una información nueva e ignorar la curiosidad que inspira lo prohibido. El resultado demostró que los adolescentes usaban menos las regiones del cerebro que controlan el rendimiento, detectan errores, planifican y mantienen la concentración que los adultos. Pero también se demostró que, si se les ofrecía una recompensa añadida, los adolescentes mejoraban sensiblemente sus resultados.


Comportamientos exasperantes

 

Aunque algunos comportamientos de los adolescentes son exasperantes, lo realmente importante es lo que hay detrás y lo que les motiva para actuar de esta forma. Así, una de las cosas que más llama la atención en esta etapa es su gusto por el riesgo y las emociones fuertes, una característica que aunque puede llevar a conductas peligrosas, también puede generar algunas positivas.

 

El desarrollo cerebral puede explicar el interés hacia todo lo nuevo que sienten los adolescente. No es sólo un rasgo de su carácter, también es una virtud que les permite acceder a nuevas y útiles experiencias, y les ayuda a salir de casa y enfrentarse a una nueva vida, un paso necesario para que se conviertan en adultos.
Arriesgarse más para conseguir más

 

De la misma forma, su propensión a correr riesgos, no es tan estúpida como pueda parecer. "No es que no reconozcan el peligro, sino que aprecian mucho más la recompensa", según explican los expertos. Así, en situaciones en las que el riesgo puede reportarles algo que desean, valoran el premio mucho más que los adultos.

 

Un estudio científico recurrió a una prueba que premiaba asumir un cierto riesgo, pero castigaba a los que se arriesgaban demasiado. El resultado reveló que si los adolescentes estaban solos corrían más o menos los mismos riesgos que los adultos, pero si había amigos presentes corrían el doble de riesgos.

Esto demuestra que no corren riesgos por torpeza, sino porque les interesa la recompensa, en este caso impresionar a sus amigos. La conclusión de los científicos es que "optar por el riesgo tras valorar costes y beneficios está propiciado por la selección natural", ya que asumir riesgos en esta etapa tiene un valor adaptativo, puesto que "para tener éxito, a menudo hay que marcharse de casa y afrontar situaciones menos seguras" según se desprende del artículo del National Geográphic

 

Asimismo, estudiando el cerebro de los adolescentes también se explica la rapidez de aprendizaje que tienen, así como sus "reacciones intensas y a veces melodramáticas". Su cerebro también es sensible a la oxitocina que afecta a las relaciones sociales, lo que explica otro rasgo característico de este período: que prefieran la compañía de gente de su edad.

 

Curiosamente algunos estudios con escáneres cerebrales sugieren que la respuesta del cerebro a la exclusión del grupo es muy semejante a la que se observa en caso de amenaza física. En otras palabras, "perciben el rechazo social como una amenaza para nuestra existencia. Sabiéndolo, comprenderemos mejor el drama que supone la traición de un amigo a los 13 años o la tragedia de no ser invitado a una fiesta a los 15"

 

Por último, el articulo de David Dobbs concluye que "en términos científicos, los adolescentes pueden ser un verdadero incordio, pero posiblemente son los humanos con mayor capacidad de adaptación. Sin ellos, probablemente la humanidad nunca se hubiera expandido por todo el mundo"

 

 

Cómo tratarles

 

Una vez comprendido el cerebro del adolescente y sabiendo porqué se comporta así, es importante saber tratarlo para mantener unas buenas relaciones familiares

-Respetar su intimidad

-No criticarlo ni juzgarlo

-Explicarle las cosas en lugar de darle ordenes

-Poner normas básicas en casa (horarios, etc) pero ampliar su autonomía

-Establecer límites, pero intentar consensuarlos

-Exigir respeto, pero ser flexibles

-Tener en cuenta su opinión

-No molestarse porque prefiera irse de vacaciones con sus amigos en lugar de con sus padres

-Respetar sus tiempos

-Ser tolerantes y pacientes y recordar que esta etapa también pasará
 

 1 comentarios
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Comentarios:

  Dice ser "david"  
martes, 10 de abril de 2012, 01:39

:) graciass


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