LA ISLA DE LA CALAVERA ROJA Por Alberto y Pablo Cremades Sosa de 10 y 7 años
Erase una vez un científico de animales, que se llamaba Nicolás, su mujer, Isabel y sus dos hijos: Fran y Santi. Nicolás estudiaba un curioso caso de una anaconda de la Selva de Brasil que había muerto a causa del veneno de un misterioso bicho llamado Isculecteorum que provenía de la recóndita Isla de la Calavera Roja (llamada así ya en tiempos de piratas y corsarios) de donde nadie antes había podido regresar.
Un buen día, Nicolás pensó… lo tengo que intentar, he nacido para ello, lo necesito, les diré a Santi y a Fran si quieren venir conmigo. Después de tres horas, cuando Nicolás terminó de trabajar…
- ¡No, jamás permitiré que vayas con los niños! – dijo su mujer Isabel
- Tienes razón, es un trabajo peligroso y no es para niños, aunque si lo consigo nos recompensarán con 1.000.000.000 $ (mil millones de dólares) – contestó él.
Pasado un mes, Nicolás partió del puerto de Ámsterdam rumbo a la isla, en un barco de científicos preparado con todo lo necesario para la aventura. Durante la travesía, Nicolás seguía estudiando todo acerca de su nuevo trabajo: rutas, animales peligrosos o incluso las distintas plantas carnívoras que se podía encontrar.
Pasados unos días el barco llegó a la isla y el científico desembarcó solo, nadie se quería quedar con él. Una vez allí, se podía escuchar un extraño ruido que daba miedo, había murciélagos y todo tipo de animales exóticos. De repente, apareció ante su mirada una especie única: ¡Un león de color verde! Caminaba erguido, pero Nicolás sabía que se trataba de un animal manso: ¡podía confiar en él! De pronto, empezó a ver un montón de bichos que eran los Isculecteorum. El león que vio la escena, vino en busca del investigador, se le acercó y le dejó subirse a su lomo. Corrieron a gran velocidad porque los bichos les perseguían. El león les acercó a un barranco donde había en el fondo una especie de veneno rosa y los Isculecteorum iban cayendo hasta que se ahogaron todos juntos y murieron.
Días más tarde, Nicolás se despidió con un fuerte abrazo y muchas carantoñas de Max (nombre que le había puesto a su amigo el león) y regresó a Ámsterdam sano y salvo con un ejemplar de los Isculecteorum y… por supuesto ganó los 1.000.000.000 $ de los cuales parte de ellos los dedicó a la investigación en la Isla de la Calavera Roja (y por supuesto a su amigo Max). Isabel, Santi, Fran y Nicolás fueron muy felices para siempre.
LAS MEJORES AMIGAS Por María Esteve Belenguer de 11 años y su mamá Inma
Empezó el nuevo curso para Mar y su grupo de amigas como uno más. Mar era una niña de 11 años que cursaba 6º de Primaria. Tenía un grupo de amigas, de amigas de verdad, pero se llevaba especialmente muy bien con una, llamada Carla. Carla era muy simpática y sobretodo muy buena compañera con todos.
Pero ese año algo cambió, Carla se unió a un grupo de niñas un “poco especiales”. Empezó a ir con ellas a todos los lados, a dar de lado a sus amigas en especial a Mar. En el recreo se sentaba con las otras niñas, se burlaban de todos y lo más triste a avergonzarse de sus amigas de siempre. Carla cambió totalmente se hizo engreída, superficial. Se creía la más guapa, la más inteligente, en fín la más de todo.
Mar se dió cuenta, habló con todo el grupo y se acercaron a Carla. Mar y sus amigas no le dijeron nada, simplemente la abrazaron y le dieron un beso. Carla se echó a llorar y les pidió perdón. Desde ese día comprendió que uno de los valores más importantes que tenemos es la amistad.
LA OCEANOGRAFA Y LA GRAN BALLENA AZUL Por Carles Cambra de 9 años y su hermana Claudia de 4
En el mar hay muchos animales acuáticos y el más grande de todos es la Gran Ballena Azul. Por eso le dedicaré el cuento a ella.
Había una vez, una oceanógrafa navegando por el mar en busca de la Gran Ballena Azul Su marido se llamaba Johnny y su hija Andrea. Un día la oceanógrafa encontró la Gran Ballena Azul pero un barco la asustó y la ballena acabó tragándose a la oceanógrafa. Andrea y su padre la buscaron y la buscaron pero nada, no aparecía por ningún lugar.
__¡No la encontraremos nunca!__dijo Andrea desesperada y triste.
__Sí la encontraremos, ya verás como sí_ respondió su padre seguro
Hasta que un día, a la oceanógrafa se le ocurrió una buena idea para escapar: ¡encender fuego dentro de la ballena! Y fue así como pudo salir de aquella ballena. Naufragó porque la ballena se había convertido en su barco durante ese tiempo y llegó hasta una isla del Pacífico. Pasó el tiempo, y un día Andrea y su padre la encontraron por fin. Les gustó tanto la isla que los tres decidieron quedarse para siempre y vivieron felices y comieron perdices.
VIAJANDO Por Sarah de Rosa de 10 años y su hermana Lucía de 8
Había una vez unos hermanos que ganaron un concurso. Los niños se llamaban Juan y Josefina y el concurso consistía en hacer un vídeo casero. El vídeo que presentaron era sobre su mascota conduciendo un coche y gustó tanto que consiguieron el primer premio: ¡viajar a Hollywood!
Cuando Juan y Josefina llegan a Hollywood, de repente ven a su cantante favorita, Taylor Swift, y van corriendo a pedirle un autógrafo. Taylor Swift les invita a su casa y tienen la suerte de ¡hacerse amigos!
Taylor les cuenta que necesita una canción nueva para el concierto que tiene al día siguiente. Juan y Josefina la ayudan y crean una canción llamada “Flores” que es todo un éxito. Los hermanos además preparan un decorado precioso, con lo que la canción es aún más “guay”
Juan y Josefina no quieren volver a casa porque se lo pasan mejor en Hollywood, entonces Taylor Swift les deja quedarse a vivir en su casa y cuando ella necesita una nueva canción ¡ya sabéis quién la ayuda!
CARRERA DE CARACOLES Por Mariana Jérez Fullana de 10 años y su hermana Candela de 6
— ¡Hola amigos! Han gritado en la tele.
—Bienvenidos a la carrera anual de caracoles—anuncia una chica mientras los admiradores entusiasmados gritan: ¡Venga Lumbi!
Ahora nos vamos a otra casa en la que una familia muy tranquilita está viendo el mismo programa. Una niña decía: “¡qué rollo!” Pero su hermana mayor no quería cambiar de canal. “Así que se fastidie” le dice a su madre.
Volvemos a la carrera. Tenemos a cinco corredores: Lumbi, Rini, Pinnie, Chaca y Bacusi. Lumbi es el más lento y Chaca el más rápido. Hay dos grupos: el grupo o pandilla Lasch y el otro grupo al que se le agracia con el nombre de Number one.
— ¡Venga! grita la presentadora— ¡que va a empezar la carrera! Y… ¡BANG!
La bala ha despegado y los caracoles ya han salido. Chaca y su panda van en primer lugar.
La bala ha chocado contra el árbol y ha rebotado en la concha de Lumbi chocándose con Bacusi y llevándolos hasta la meta y ha dejado a último a Chaca.
--¡BIEN! — se oye en las casas —¡Han ganado!
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