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El ocio de los adolescentes


Cada vez los niños son más precoces a la hora de disfrutar del ocio nocturno. Una situación que preocupa a los padres quienes deben saber poner límites y educar en la responsabilidad

En los últimos años ha cambiado mucho el ocio en los adolescentes, no sólo por la edad a la que empiezan a salir de noche, sino también ha cambiado lo que hacen cuando salen. En este sentido, cada vez es más habitual la presencia de menores de edad en macrofiestas y botellones.

El ocio es necesario tanto en adultos como en niños, según destaca Mar Sánchez Marchori, pedagoga y directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa, quien destaca que el "ocio, los momentos de respiro necesarios, pueden ayudar a educar a los niños, que deben aprender a gestionar su tiempo"

Antes de los 12 años, los niños suelen tener todo su tiempo de ocio reglado. Ya sea en fin de semana o entre semana con actividades extraescolares, pero cuando empiezan secundaria, empiezan a valorar su autonomía y es cuando comienzan a salir solos. Es normal que queden con sus amigos por la tarde, sin que los padres estén controlándoles.

El problema es cuando se incorporan al mundo de la noche algo que cada vez hacen con más precocidad, lo que provoca numerosos conflictos según se apuntan en el libro "El Botellón, conflicto postmodderno" de Artemio J. Baigorri.

RIESGOS DE IDENTIFICAR DIVERSIÓN Y ALCOHOL

El principal problema es que desde hace unos años los chicos relacionan e identifican el divertirse con divertirse bebiendo y además divertirse en grupos grandes, en los que en muchas ocasiones no hay relación, no hay amistad ni conversaciones, debido a que la música está muy alta , porque hay mucha gente o por la masificación en los locales, según destaca Marchori.

Según los últimos estudios la infancia se ha acortado, los niños dejan de ser niños antes se hace mayor antes, dejan de jugar antes... pero no es algo casual. Se trata de un proceso en el que han contribuido tanto factores sociales como educativos e incluso económicos.

Esta precocidad también se ha llevado a las salidas nocturnas. El problema es que, según la psicología educativa, la estructura del pensamiento y las capacidades que tenemos de planificar, de anticipar, de dar soluciones no son las mismas con doce años, con 15, con 18 o con 22.

En este sentido, los padres deben saber que en las salidas nocturnas se suelen registrar situaciones o problemas que los chicos deben resolver y es importante la edad que tengan, ya que los más jóvenes pueden no saber gestionar o resolver situaciones conflictivas como peleas, abordaje de un adulto, hurtos... que cada vez se registran con más frecuencia.

"TODOS MIS AMIGOS LO HACEN"

Por ello, los expertos destacan que es importante que los padres reflexionen sobre la edad a la que dejan salir a sus hijos. Muchos niños intentan "presionar" a sus padres con la frase "todos mis amigos lo hacen". Este es un argumento que han utilizado los chicos de todas las generaciones para presionar a los padres y conseguir lo que quieren.

Es verdad que los padres tienen que estar dispuestos a la negociación, ya que la educación y la convivencia es un constante "tira y afloja", pero también tienen que estar preparados para enfrentar estas situaciones y saber que son buenos padres cuando dicen que "no" a sus hijos. Si ellos considera que con 13 años no deben salir por la noche, porque no están preparados para saber gestionar las situaciones que se producen por la noche, deben aguantar la presión de los niños y decir que no. Baste con decirle que lo sienten mucho si a otros chicos les dejan, pero que ellos no pueden salir.

CUANDO DEBEN EMPEZAR A SALIR....

Los expertos recomiendan que cuando los niños empiezan el ciclo de Secundaria, aproximadamente con 12 años, pueden empiezan a salir solo con los amigos. En esta etapa es normal el ocio diurno, que queden con amigos. Los padres deben ir dándoles autonomía.

En el último año Secundaria pueden comenzar a salir por la noche, aunque de forma gradual en cuanto al horario, ya que cuanto más avanza la noche, más aumenta la ingesta de alcohol

Normalmente los horarios no son bien aceptados por los chicos y es normal que protesten, pero lo normal es que obedezcan aunque "de mala gana"
También los padres deben poner consecuencias cuando los horarios no son respetados. No son castigos, sino ayudarles a que aprendan a ser

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