No se conocen las causas del autismo, aunque cada vez más los investigadores las dirigen hacia aspectos genéticos, quizá combinados con circunstancias ambientales. De manera muy resumida, las personas con autismo tienen afectados cuatro niveles fundamentales para su integración, la interacción social, la comunicación, las conductas (muchas ocasiones dirigidas hacia estereotipias, rutinas e inflexibilidad) y la capacidad imaginativa o simbólica. Todo ello limita las posibilidades de interacción y pueden derivar en conductas que son vistas desde fuera como extrañas o inadecuadas.

Por estos motivos la mejor terapia es la intervención psicoeducativa. A través de programas intensivos, personalizados y llevados por equipos formados en las técnicas adecuadas, se pueden conseguir buenos resultados. Pero para conseguirlos es necesaria una detección temprana y una intervención en todas las esferas de su vida: particularmente la familiar, la escolar y la del ocio. En estos momentos, todavía se está lejos de que las administraciones den una respuesta satisfactoria a estas necesidades. Por otro lado, también es necesario una mayor sensibilización social.
En los últimos años se han creado asociaciones formadas por padres, profesionales y voluntarios que intenta dar respuesta a algunas de estas carencias. Por un lado, dispone de un servicio de asesoramiento a familias y profesionales, facilitando el desarrollo de programas específicos para las personas afectadas y sus familias. Además, dispone de una unidad técnica que ofrece servicios psicológicos y pedagógicos de asesoramiento y apoyo que se puede extender a profesionales y centros escolares. También realiza actividades de formación del voluntariado y campañas de información y sensibilización sobre el autismo. Una labor importante es la de procurar actividades de ocio (campamentos, piscina, respiros, escuela de verano…) así como tareas formativas y de encuentro con las familias. Desde hace casi dos años, la asociación puso en marcha su proyecto más ambicioso y único en la provincia de Valencia, el Centro de día “Ángel Rivière”, dedicado específicamente a que personas adultas con autismo encuentren un espacio en el que llevar a cabo actividades terapéuticas combinadas con tareas formativas.
RECUERDA QUE...
Uno de los elementos esenciales en la terapia para personas con autismo es la detección temprana del trastorno. Algunas señales básicas para acudir a un especialista son:
– Retraso o ausencia del habla.
– No presta atención a las otras personas.
– No responde a las expresiones faciales o sentimientos de los
otros.
– Falta de juego simbólico, ausencia de imaginación.
– No muestra interés por los niños de su edad.
– No respeta la reciprocidad en las actividades de ‘toma y daca’.
– Alteración cualitativa en la comunicación no verbal.
– No señala objetos para dirigir la atención de otra persona.
– Falta de iniciativa en actividades o juego social.
– Estereotipias o manierismos de manos y dedos.
– Reacciones inusuales o falta de reacción a estímulos sonoros.
Más información en la Federación Española de Padres de Niños con Autismo
www.fespau.es
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