Si el pequeño tiene problemas para dormir hay que evitar los alimentos que puedan aumentar su resistencia al sueño.
Entre ellos se encuentran las bebidas tipo coca cola y otras bebidas con gas, las chucherías, los postres con mucho azúcar y las típicas comidas fast food, además de cenas con exceso de proteínas. Aprovecha para cambiar la dieta de toda la familia, incorporando más verduras y frutas.
Procura darle cenas suaves, dando más protagonismo a los desayunos y las comidas. Y antes de dormir, un vaso de leche caliente con miel (no con chocolate, a algunos niños les sienta mejor la leche de soja).
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