Padres o Nones.

Cómplices de nuestros nietos

Por: Obdulio Jovani

Ahora que "molan mogollón" en el lenguaje juvenil los diminutivos -mate, profe, cole, chuc- por pura economía de expresión, también en el lenguaje familiar se usa, como apelativo cariñoso lo de "abu".


Abuelo o abuela, sea así mejor que con la moda de los eufemismos -trasvase no, conducción. Crisis no, desaceleración. Muerte no, inconveniencia terminal. Viejo no, cronológicamente bien dotado...-
 

Los primeros abuelos fueron, sin duda, Adán y Eva, aunque ni ellos ni sus hijos, Caín y Abel, los tuvieron. Pues ellos se lo perdieron. ¿Quien les mimaría, quien les contaría batallitas?
 

Siempre se nos ha ligado a los abuelos con la edad. Hasta en el bingo se identifica al "abuelo" con el 90. Pero no es así. Al cabo, los abuelos, los que lo somos, hemos sido antes neonatos, algunos prematuros, bebés, niños de teta, de pañales, de pecho. Hemos conocido la edad temprana, la tierna edad, la infancia y la adolescencia. Hemos sido mozos o mozas, hemos superado la pubertad, la edad del pavo, la de merecer, la flor de la edad. Hemos sido quinceañeros, entrado en quintas, hemos tenido equis abriles, equis "tacos", equis primaveras. Apurada la madurez, hemos frisado los cincuenta, hemos sido cincuentones, sesentones o sexagenarios, setentones o septuagenarios, hemos llegado a jubilados y a pensionistas, a la edad provecha ... y por fin, llegamos a ser ¡carrozas!. Ahí es nada... Lo nuestro sillón, la manta a cuadros sobre las piernas, con el pastillero en la mano, y la dentadura, y la garrota, con el pañuelo de las babas y del lagrimal.
 

Tenemos asiento reservado en la EMT, viajamos con el Imserso, vamos de hotel en hotel bailando pajaritos por aquí, pajaritos por allá... mil pasodobles agarraos.
Y somos cómplices de nuestros nietos, confidentes suyos. Nos cuentas sus secretillos -nosotros les contamos nuestras batallitas- les damos cosillas bajo la mano, que no se entre mamá. Somos referente en todo: "cosas del abuelo, de la abuela", "Estas hecho un abuelo, hecha una abuela", "cuéntaselo a tu abuelo, a tu abuela", "éramos pocos y parió la abuela", "no necesitas abuela!". Hasta el damos nombre a los pelos del cogote, a los pelos abuelos...
 

Pero todo es una falsa visión, porque, como dicen los chinos:"el niño es hombre desde la cuna, el hombre es niño hasta la sepultura"
 

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