Con paciencia… y algunos pequeños trucos que paso a contarte.
Lo más importante es, desde el principio, no fomentar su consumo ni premiarles con chucherias. Cada vez que gruña y se queje, recuérdale que lo amas tanto que no puedes dejar que estropee así su salud. Deja un día libre para alguna chuche, por ejemplo, el domingo. Un modelo orientado a la negociación es muy útil. Lo mejor es no levantar resistencias, pero hay que ser firme. Algunos ejemplos si come muchas chuches pueden ser estos:
-Ofrécerle galletas con un relleno que le guste. Eso sustituyendo la primera semana. Si toma a diario, intercala esto día si día no. También frutos secos sin cáscara.
-Empezar a dejarle que te ayude en la cocina, que toque los alimentos y los pruebe. Empieza por algo fácil, que meta una pizza en el horno, que le añada él el queso…
-Poner el frutero a mano. Si tiene aversión a la fruta, que la tome pelada y troceada con una salsa que le guste, por ejemplo manzana y plátano a taquitos con salsa de chocolate en una merienda. O un banana split con una bola de helado. Esto es más nutritivo que las golosinas.
-Enséñale a que cuando le regalen algún caramelo, chicle… se lo dosifique y te pida permiso para comérselo. De otra forma tú pierdes todo el control sobre su ingesta calórica y ellos se arruinan la dieta porque pierden sus horas de apetito.
Y sobre todo, prémiale sus logros. Si pinta bien, organiza su cartera, deja voluntariamente de consumir golosinas y te obedece hazle saber lo mucho que esto te satisface. Cualquier cosa constructiva que le aparte de consumir desordenadamente lo que no le conviene. Hay que conducirlos a un punto en que ellos voluntariamente prefieran lo mejor para sí mismos y abandonen malos hábitos.
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