Padres o Nones.

¿Se debe hablar a los niños sobre las malas noticias?

¿Papá que ha pasado? Enfermedades, atentados terroristas, tragedias naturales…. La mayoría de los padres se preguntan si deben proteger a sus hijos de la realidad más atroz y desconocen cuanta información son capaces de asimilar sin traumatizarles

Aunque fuera posible, no se puede mantener a los niños aislados de la realidad, por dura que ésta sea, aunque la forma de narrarla debe de evitar el tono dramático.

 

Contestarles cuando preguntan con palabras sencillas y trasmitirles seguridad son las mejores armas para ayudarles.
  

Cuando ocurre una noticia de gran relevancia como un atentado terrorista o una catástrofe como la del tsunami de Japón o Tailandia, los pequeños ven las imágenes en televisión y oyen conversaciones entre adultos que hablan de muerte, destrucción y dolor, por lo que su curiosidad también se despierta.
  

Ellos preguntan, pero la mayoría de veces se encuentran con evasivas, perciben respuestas no del todo ciertas o el consabido “eso son cosas de mayores”. Con esa actitud, no les estamos protegiendo ni ayudando, sino que, en muchos casos, aumentamos su preocupación, porque dejamos sus dudas sin resolver.
 

 Ayudar a un niño a comprender que en la vida a veces pasan cosas terribles también es tarea de los padres, que deben favorecer este proceso, en la medida que su edad y madurez se lo permita.
 

 No se debe dejar que un niño vea que ha pasado algo en el mundo, como un atentado con decenas de muertos o una guerra, sin una explicación. En algunos casos, pueden confundir realidad y ficción, ya que están tan habituados a los videojuegos de guerra y violencia, que cuando ven muertos en la televisión piensan que también es un juego. En otros, saben que algo ocurre, pero les angustia preguntar porque temen la respuesta. En ambos casos el papel de la familia es fundamental.

 

Lo importante, sea cual sea la edad del niño, es hablar de forma natural de las cosas que pasan y contestar sus preguntas de manera sencilla, sin ocultar la realidad, pero evitando entrar en detalles y, sobre todo, animándoles a expresar sus sentimientos y plantearles todas las dudas que tengan.
 

Lo que deben saber los padres es que explicar sucesos sociales no incrementará el miedo de un niño, ya que es peor intuir que algo pasa sin saber que es realmente y como le afectará a su vida. Los adultos tienen que ayudar a los niños a sentirse seguros, incluso si ellos mismos se sienten vulnerables, deben hacerles entender lo que está sucediendo, y en qué medida pueden o no influir en sus vidas.
 

Cuando son pequeños, lo niños carecen de herramientas para analizar lo ocurrido y los padres deben ofrecerles la información y explicaciones que necesitan.
 

A cada edad una información
 

Los niños menores de seis años pueden ser los más afectados por las imágenes que ven y los sonidos que escuchan, ya que confunden los hechos con las fantasías y el miedo al peligro. Pueden aterrarse fácilmente, ya que no tienen la capacidad de ver con perspectiva las cosas y pueden pensar que todo lo que oyen en la televisión les puede pasar a ellos.
 

A medida de crecen les es más fácil diferenciar fantasía y realidad, pero pueden tener problemas para mantenerlas separadas en ciertos momentos. También pueden no darse cuenta de que es el mismo suceso el que sale repetidamente en televisión y pensar que es otro diferente y angustiarse aún más.

 

Por ello es importante que los padres les expliquen claramente que es exactamente lo que ha pasado. Además, al salir en televisión de una forma tan real y cercana, el niño puede pensar que el conflicto se desarrolla cerca de su casa, cuando no es así.

 

Cómo ayudarles

 

- Limitar, e incluso en niños pequeños eliminar, los programas de TV sobre atentados o hechos violentos
 

- Ser sinceros, pero no abrumarlo con demasiadas explicaciones
 

- Responder a su pregunta de utilizando conceptos sencillos y palabras adaptados a su edad, para que los pueda entender
 

- Ayudarle a hablar de cómo se siente, sin obligarle. Preguntar sobre lo que ha visto, oído o sentido y animarle a dibujar o a escribir si se le ve muy afectado y no quiere contar nada. A través del dibujo o de la escritura reflejará cómo se siente
 

-Hacerle sentirse a salvo, que note que su familia no va a dejar que a él le pase nada malo
 

- Pasar tiempo con él sobre todo antes de dormir si nota que está angustiado.


Y tú ¿te vas a morir?
 

A partir de los seis años los niños se empiezan a preocupar el tema de la muerte y a angustiarse porque sus padres puedan morir y abandonarles. Además, empiezan a preguntarse que sucede cuando una persona muere.
Normalmente hasta los 9 años los niños captan la muerte como algo que sucede a los demás, pero no a ellos. No es hasta los 10 años cuando ven la muerte como un acontecimiento que pueden afectarles.
 

Cuando preguntan sobre este tema, no se les debe decir que “sólo mueren las personas mayores”, porque pueden conocer algún caso de un padre de algún amigo o de un niño que ha muerto y se sentirán desorientados. Se les puede contestar que se muere cuando se acaba la vida, pero que normalmente la gente nace, se hace mayor, envejece y luego muere.
 

En cuanto a la pregunta de a dónde se va una persona cuando ha muerto. Se les puede explicar, si la familia es creyente, que va al cielo. En otros casos, a una estrella, o un lugar donde la gente está tranquila, en paz y donde no sufren, desde donde pueden seguir viendo, queriendo y protegiendo a la gente que quieren. Lo que es importante es eludir referentes de viaje cuando hablamos de la muerte, ya que la persona que va de viaje, vuelve y un niño no entenderá que una persona que ha muerto no regrese nunca.
 

Si fallece una persona cercana al pequeño, hay que permitir que se “despida “ internamente y que elabore el duelo de manera personal. Tal vez necesite algo de tiempo para mostrarse como antes... tener paciencia y acompañarle en este tiempo es también una forma de manifestarle cariño.

 

Artículos elaborados con el asesoramiento de Mar Sánchez Marchori. Directora de MSM Pedagogía Creativa

 5 comentarios
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Comentarios:

  Dice ser "Joana"  
martes, 15 de marzo de 2011, 09:55

Bueno, el reto está en explicarles las realidad adaptada a lo que ellos pueden comprender y asumir. Aislarles no es lo mejor, han de crecer comprendiendo poco a poco qué es el mundo... pero sin que se atraganten! eso el lo difícil....


  Dice ser "Anónimo"  
lunes, 14 de marzo de 2011, 14:49

Personalmente creo que a los niños no hay que mantenerles al margen de la realidad. La infancia es la estapa en la que la formación de la persona es definitiva y creo que, aunque hay que adaptar la realidad a su capacidad de conocimiento, no se puede esquivar.
Al igual que sucede en Matemáticas, primero los números en general, luego los pares, después los impares, los decimales, las ecuaciones... así hasta las derivadas. En los asuntos "delicados" de la vida también hay que informarles / formarles gradualmente.
Primero en la conciencia del bien, de la responsabilidad personal, de la repercusión de los actos.. educando en valores para que, cuando nos econtremos ante una situación injusta tengamos herramientas- aunque sea desde el punto de vista linguístico para explicarlo. Si no han aprendido el concepto de justicia y reponsabilidad nunca entenderán bien los comportamientos erróneos y pueden confundirlos.
Los niños son pequeños pero no tontos. Los argumentso que les demos se van a quedar ahí gravados toda la vida. Recuerdo muy bien lo que me explicaban mis padres cuando yo tenía 5, 6 y 7 años y, lo que me explicaron entonces era la realidad adaptada a mi edad y ami capacidad.
A mis hijos procuro explicarles todo lo que puedo aunque es cierto que les evito el telediario. La visión diaria de los horrores nos puede desensibilizar. Por ejemplo, no podemos acostumbrarnos como algo "normal" a lo que sucede en Egipto.


  Dice ser "Anónimo"  
miércoles, 18 de febrero de 2009, 20:32

Si, es cierto, es díficil mantenerlos al margen de la realidad. Lo peor, es que, a veces, por lo menos a mi me pasa, comentas la realidad con una dureza increible, sin ningún tipo de sentimiento, estamos endurecidos y transmitimos esa dureza a los niños, privandoles de un mundo que, para ellos, durante su infancia, aun deberia ser "ideal", su mundo feliz.


  Dice ser "Antonio P."  
domingo, 15 de febrero de 2009, 15:48

Mi hijo mayor tenia 12 años cuando ocurrió lo de las torres gemelas. Pensé que tenía edad para entender lo que estaba pasando, que el 11-S era historia y él podría contarselo a sus hijos. Así que le dejé que viera las noticias, luego se pasó un tiempo triste, fue demasiado impactante para él. No sé si ahora habría hecho lo mismo.


  Dice ser "Asun"  
miércoles, 04 de febrero de 2009, 16:28

La verdad es que preocupa como pueden percibir nuestros hijos la realida actual. Ahora con la crisis, de tanto que oyen por la calle y en la tele, mis hijos no paran de preguntarme si nosotros también estamos en paro, o si somos pobres... Yo creo que todo lo que les podamos proteger es bueno, ¿para que van a sufrir o angustiarse si no pueden hacer nada? Ya tendrán tiempo de saber como es el mundo. Aunque desgraciadamente no siempre sea posible mantenerlos al margen.


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