Padres o Nones.

Corre corre que te pillo

Niños más sanos y seguros en sí mismos con los juegos de siempre

Rescatar los juegos de toda la vida además de divertido es muy saludable. Los niños físicamente activos evitan los problemas derivados del sedentarismo y tienden a tener más seguridad en sí mismos.

 

Correr, esconderse, atrapar, cantar, compartir…Los inolvidables y saludables juegos de antaño fomentan habilidades cognitivas, psicomotrices y sociales. El desarrollo del propio cuerpo y del espacio, más agilidad, velocidad de reacción y resistencia, así como una mejor coordinación, orientación y fuerza son algunas de las cualidades físicas que aporta su práctica. En el plano social, cabe destacar el fomento de la autonomía personal, respeto por las normas y trabajo en grupo

 

Tanto en el parque como en casa, a pleno sol o guareciéndonos de un día de lluvia, poner en práctica alguno de los juegos de toda la vida nos invita a disfrutar de un divertido y saludable rato en familia, además de recordar y compartir con nuestros hijos un retazo de nuestra infancia. ¿Os animáis?
 

La gallinita ciega. Los niños se ponen en círculo y en medio se ubican dos. Uno le cubre los ojos con un pañuelo a la gallinita y le da unas vueltas para que se desoriente. Los jugadores le hablan o le dan pistas y el primero que sea atrapado será la siguiente gallinita ciega. También se puede jugar adivinando la identidad de quién se atrapa. “Gallinita ciega ¿qué se te ha perdido? (el corro).Una aguja y un dedal (contesta la gallina) Pues da tres vueltas y los encontrarás (el corro). Una, dos y tres y la del revés”. O “Gallinita ciega, se te ha perdido un dedal. Yo lo tengo y no te lo quiero dar”. La gallinita da tres vueltas y el resto la despista agachándose, tocándola y apartándose. Cuando se coge a alguien debe adivinar de quién se trata.


Policías y ladrones.
Unos niños hacen de policías y otros de ladrones. Los ladrones han de esconderse para que los policías se encarguen de buscarlos y de cogerlos, y cuando lo hagan deben de ponerlos en un sitio que hayan delimitado, donde permanecerán sin jugar hasta que llegue otro de los ladrones, lo toque y quede salvado para volver a jugar. Al final del juego, cuando ya estén todos los ladrones en la “cárcel”, se invertirán los papeles.

 

El escondite. Un jugador, por sorteo, se tapa los ojos y empieza a contar hasta un número pactado de antemano mientras el resto se esconde. Cuando termina de contar, comienza la búsqueda. Cada vez que ve a algún jugador, va a su sitio y dice el nombre de la persona que ha visto y el lugar donde se encuentra escondida. Mientras, el resto intenta llegar al mismo sitio para ‘salvarse’ diciendo: ¡por mí! El juego termina cuando todos se han salvado o han sido encontrados. Al primero que se haya sido descubierto le toca pagar.

 

El escondite inglés o Unos dos y tres, pollito inglés. Uno de los participantes se coloca en una pared de espaldas a los jugadores que se situarán en la línea de salida a cierta distancia. La persona que está de espaldas dice: “Una, dos y tres, al escondite inglés (o pollito inglés), sin mover las manos ni los pies”. Las demás aprovechan para acercarse lo más posible a la pared, parándose en el momento en que termina su retahíla y gira la cabeza. Si al girarse ve a alguno en movimiento le manda de nuevo a la línea de salida. La primera persona que llega a la pared es la ganadora.

 

Levanto la malla. Hay que señalar un punto de partida que llamaremos “malla” desde donde los niños salen a esconderse. Uno se queda en la malla y cuenta hasta 50 para salir a buscar a los demás. Funciona como el escondite, con la salvedad de que si alguno de los escondidos alcanza la malla grita “levanto la malla por mí y por todos mis compañeros, y por mí primero”, momento en el que cesa la búsqueda y se reinicia el juego. Paga el primero que ha sido encontrado.

 

Congelado o tocado. Se forman dos equipos, uno de ellos será el de los congeladores. Cuando alguien es “tocado”, queda congelado. Los de su equipo pueden descongelarle tocándole. Otra versión es que para salvarlos deben pasar por debajo de sus piernas.
 

 Las cuatro esquinas. Cinco jugadores. Uno de los participantes se queda en el centro de las cuatro esquinas designadas, mientras el resto ocupa una esquina cada uno. En lugar de esquinas se pueden utilizar piedras, árboles o farolas para delimitar el campo de juego. A la orden de uno de los participantes, se intercambian las esquinas, muy rápidamente, para intentar así que quien se encuentra en el centro no consiga quitar “su” esquina a nadie. Si lo consigue, pasa al centro el participante que se ha quedado sin ella. Pueden jugar más personas aumentando el número de esquinas.


La cadena. Un participante corre a por el resto del grupo, mientras el resto escapa y evita que le cojan. Cuando el perseguidor coge a alguien se unen de la mano y van a por otra persona. Así al coger a muchas personas se van uniendo de la mano, el juego acaba cuando están todos en la cadena. Si la cadena se rompe los miembros de la cadena no podrán pillar a nadie.
 

El pañuelo. Más de cuatro jugadores. Se asigna un número a los participantes de cada equipo. El árbitro del juego dice uno de los números y los participantes que lo tengan asignado corren hacia él para tratar de coger el pañuelo y volver hacia el lugar donde está su equipo sin que el contrario le coja. Si lo coge se le descalifica y si no se le descalifica a él.

 


 

 5 comentarios
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Comentarios:

  Dice ser "loKA"  
lunes, 02 de mayo de 2011, 22:53

SOY MUY TONTA CON LOS ORDENADORES


  Dice ser "GLARIS"  
lunes, 02 de mayo de 2011, 22:53

SSSSSSSSS


  Dice ser "lola"  
lunes, 02 de mayo de 2011, 22:52

k kukos los juegos son mus infantiles:)


  Dice ser "Roberto"  
domingo, 08 de agosto de 2010, 17:00

Nada como rescatar los juegos de siempre en verano: hace buen tiempo y tenemos tiempo ;))

Y encima nos ponemos todos en forma, que con tanta comilona y tanto helado o nos movemos o luego no hay quién nos mueva

Conoczco todos, pero me ha venido bien recordar algun que otro de los juegos que se cita que tenía olvidado


  Dice ser "Esteban "  
lunes, 09 de marzo de 2009, 12:28

Ahora que llega la primavera animo a todo el mundo a que disfruten con los críos con los juegos de toda la vida. Yo ya me he jubilado y me da mucha pena ver cuando a veces veo a un grupo de críos en el parque sentados en un banco con la maquinita. Cada sitio tiene su juego, y el parque es para correr, saltar, aprender a jugar en equipo, a perder y a ganar, a respetar los turnos.

Los adultos somos los que tenemos que incentivar esto para que los críos crezcan sanos, alegres, sociables y en forma.


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