Padres o Nones.

¡cómprame una mascota!

Muchos insisten una y otra vez a sus padres para que les compren un perro o un gato. Tener una mascota es muy beneficioso, pero antes de acudir a la tienda hay que tener en cuenta que un animal no es un peluche, sino un ser vivo que necesita cuidados

Los expertos coinciden en que los niños que conviven con animales son más sociables y hacen más ejercicio físico, pero son muchos los padres que debido a la insistencia de sus hijos acceden a comprarles un animal doméstico con la promesa de que lo cuidarán pero acaban encargándose ellos de limpiar las jaulas, sacarlos a pasear y alimentarlos. Esta situación lleva a que tras épocas como las Navidades o en verano, se multiplique el abandono de animales.

Las mascotas constituyen un complemento importante para el desarrollo de los niños. Un animal es un buen amigo y un gran compañero de juego para los pequeños de la casa, máxime si se tiene en cuenta que muchos son hijos únicos.
Además, distintos estudios han demostrado que la interacción entre niños y animales domésticos produce beneficios emocionales y físicos. Cuando un niño convive y cuida un animal desarrolla más la empatía y tiene una actitud más responsable. Además, en situaciones de estrés, como pueden ser cambios de residencia y amigos, una muerte de un familiar o un divorcio, les son de gran ayuda para superar sus conflictos.
Tampoco hay que olvidar que las mascotas son una “lección en vivo” sobre el ciclo de la vida, ya que con ellos los niños aprenden sobre el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. Por último, y más importante, animales como los perros les enseñan valores como el afecto y la lealtad.
A  casi todos los niños les gustan las mascotas y aunque los perros y los gatos son los preferidos, los conejos domésticos, los canarios y los peces de colores son también una buena opción.
La relación que establecen con ellos es diferente según la edad. Hasta los tres años los niños no son capaces de entender la diferencia entre un animal vivo y un muñeco y las mascotas en realidad son para ellos un juguete más.
A partir de los cuatro años el animal empieza a ser un compañero de juegos y se convierte en su amigo y, en muchas ocasiones, en su confidente. A los diez, un niño ya es capaz de cuidar con cierta autonomía de su mascota con los que mantiene una relación muy personal.
Pero no hay que engañarse, no importa cuantas veces y con cuanta insistencia y sinceridad los niños prometan que serán responsables de cuidar la mascota que piden. Al final son los padres los que acaban haciéndose cargo, no siempre por falta de intención del menor, sino también por horarios y capacidad. Por ello, antes de comprar un animal hay que asumir esta realidad.
Tampoco hay que ceder a deseos expresados tras estar en casa de un vecino o un amigo que tiene un gato, o de ver una película en la que el protagonista es un perro. Si un hijo quiere tener una mascota, debe quererlo realmente, saber lo que significa y, sobre todo, que sea un deseo expresado durante mucho tiempo, no un capricho pasajero. Los expertos recuerdan que aproximadamente la mitad de los animales regalados en Navidad acabarán abandonados, maltratados o cambiarán de dueño.
De la misma forma hay que asegurarse de que es una decisión tomada y asumida por toda la familia, para evitar que sea una futura fuente de conflictos y comprobar que nadie tiene alergias.
 
Como elegir la mascota
A la hora de elegir un animal para compartir el día a día familiar hay que tener en cuenta las circunstancias de cada familia, como es el tamaño de la casa y si se tiene jardín o no, ya que, por ejemplo, un perro necesita salir a pasear tres veces al día y uno grande no es la mejor opción si se vive en un piso pequeño.
No es conveniente optar por animales que puedan ser agresivos, los que se hacen muy grandes o los exóticos a los que luego no se sepa cuidar. En cambio todo es más fácil si el cuidado del animal en cuestión es sencillo.
También hay que tener en cuenta el coste. Además del desembolso inicial de la compra hay que asumir el gasto en comida y veterinarios y también analizar que se hará con él cuando lleguen las vacaciones.
En los casos en que no sean los propios padres los que desean tener un animal de compañía y ya estén acostumbrados a cuidarlos, conviene empezar por una pequeña mascota, como pueda ser un pez o una tortuga, que no requiera grandes cuidados y si el niño se muestra responsable pasar a otras que necesitan más atención, como puede ser un perro.
Escoger el animal adecuado es una decisión que debe reflexionarse con toda la familia, de manera que queden designados con antelación los diferentes deberes de cada uno.
En cuanto a los padres preocupados con las enfermedades que puedan transmitir a sus hijos un animal de compañía hay que saber que no son graves y se pueden evitar con facilidad. Una prevención y una higiene correctas son suficientes para eliminar la posibilidad de que el animal enferme o contagie a la familia. Además, las visitas al veterinario y las vacunas son fundamentales para evitar problemas de salud.
 
No olvides que…
-Convivir y cuidar un animal mejora la autoestima y confianza del niño
-Antes de los diez años un niño no puede cuidar sólo de un animal, son los padres los que deben atender sus necesidades.
-Enseñar a vuestro hijo a cuidar de su mascota.
-Darle responsabilidades adecuadas a su edad como darle de comer y cuidar de que siempre tenga agua. Si es pequeño para sacarlo a pasear solo, puede acompañar a quien lo haga.
-Cuidar la higiene, como lavarse las manos después de tocar los animales y no dejar que los niños les besen en la boca o que el animal les lama.
 deja tu comentario
imprimir  enviar 
Compartir

Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Código:
Escribe aquí el código de seguridad:
Más noticias en Padresonones

© 2012 padres o nones | Todos los derechos reservados | Diseño Web