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¿Cómo tratar el tema de las drogas con los hijos?

Muchos padres se sienten desorientados y la mayoría no sabe como hablar a sus hijos de las drogas. Para ayudar las familias y evitar conductas de riesgo, la FAD ha elaborado una guía con consejos y pautas adecuadas a cada edad

Un tercio de los padres con hijos adolescentes siente que no educa bien, el 40 por ciento confiesa no manejar bien los conflictos de convivencia y uno de cada cinco asegura sentirse claramente desbordado.  Las drogas es uno de los temas que más les preocupa, pero a veces no se saea como tratarlo.

 

La guía “¿Qué les digo?” elaborada por la Fundación  de Ayuda para la Drogadicción proporciona orientaciones para abordar en familia el problema del consumo de drogas y favorecer una educación basada en la comunicación y el diálogo.

 

La guía propone un conjunto de pautas sencillas para establecer la comunicación entre padres e hijos desde la cercanía, el respeto y el enriquecimiento mutuo y permite aprovechar las distintas situaciones de la vida cotidiana de la familia.


Además está adaptada a cada edad y situación evolutiva de los hijos, para que el niño aprenda de acuerdo a su edad.

 

La guía se divide en tres grandes aparados que corresponden a tres grandes grupo de edad: hasta los seis años, de los seis a los doce años y a partir de los doce.

 

Hasta los 6 años de edad
 

A esas edades los niños no conocen ni se interesan por las drogas, por eso cuando se hable sobre el tema se debe hacer con naturalidad y sin alarmismo.
 

Los niños hacen lo que ven hacer, por eso los adultos deben ser coherentes delante de ellos. Además hay que recordar que las normas son necesarias, ya que si se educa a un niño pequeño para que respete las normas de casa, se tendrá a un adolescente que respetará espontáneamente las normas sociales.
 

En esta etapa el niño no discute, pero sí que pregunta constantemente sobre todo y necesita respuestas que pueda comprender, que suelen ser las más simples.

 

DEBEMOS EVITAR:

 

-Mentir con frases como «No, ni tu madre ni yo fumamos»; «yo nunca bebo alcohol»…


-Rehuir el diálogo: Si sus padres no responden sus dudas, preguntará a otros.


-Banalizar o frivolizar diciendo «No te preocupes, eso son tonterías de la tele».


-Pasarle la pelota a otros con frases como «ya te lo explicarán en el cole».


-Asustar con afirmaciones como «Los que prueban el tabaco o el alcohol se vuelven drogadictos; y todos los drogadictos acaban muertos o en la cárcel».

 

 

De los 6 a los 12 años de edad
 

A esa edad son perfectamente conscientes de que las drogas existen y de que hay personas que las consumen, aunque por lo general, adoptan una actitud de rechazo hacia las drogas.


Los medios de comunicación y el grupo de amigos comienzan a ejercer sobre los niños una influencia que compite con la familia a la hora de informarse sobre las drogas.
 

Hasta los doce años, un niño difícilmente encontrará drogas (a excepción de alcohol y tabaco) y es precisamente éste el momento de iniciar las acciones preventivas.
 

Se debe intentar hablar con ellos, aunque posiblemente sean los hijos los que tomen la iniciativa y pregunten. Una buena explicación y la más básica es que “la droga es toda sustancia cuyo consumo modifica las funciones de las personas: la percepción, las emociones, la conducta….” Y destacar que “su abuso produce diversas consecuencias tóxicas agudas y crónicas, entre ellas el estado de dependencia”.
 

A la pregunta de “si son nocivas ¿por qué algunas son legales?”, se puede responder: “porque forman parte de una cultura de siglos en la que buena parte de la economía dependía de ellas. Sin embargo, socialmente se está dando marcha atrás poco a poco en esta permisividad”.
 

Si alguno de los padres fuma o bebe moderadamente, lo mejor es reconocerlo aunque añadir que eso nos obliga a estar atentos para no perjudicar nuestra salud.
 

Es positivo conocer a los amigos de los hijos y fomentar actividades en el hogar. A esta edad no es probable que los hijos se nieguen; sino al contrario, agradecerán la posibilidad de «quedar» con sus amigos en casa, sobre todo si la velada va acompañada de una buena merienda o un refresco.

 

DEBEMOS EVITAR:

 

-Desconfiar. El hecho de que lo hijos hagan preguntas, aun las más comprometidas, no implica que estén involucrados consumos de drogas.
 

-Asumir el papel de «Gran Inquisidor». Formular preguntas-trampa, juzgar o rebuscar en sus cajones buscando algo que «lo inculpe».
 

-Alarmarnos sin razón. Los niños son claramente sensibles a nuestros estados de ánimo y captan rápidamente lo que nos asusta. La consecuencia lógica es que traten de ocultar hasta lascuestiones o acontecimientos más inocentes.

 


De los 12 a los 16 años de edad
 

A partir de los doce años son conscientes de que las drogas existen y que mucha gente las consumen. Por lo general, adoptan una actitud de rechazo inicial (entre los 12 y los 13 años) pero en los años siguientes su aversión a las drogas suele transformarse en curiosidad y pueden fantasear con respecto a sus efectos.


El objetivo de los padres debe ser guiar a los hijos hacia una maduración responsable, de forma que vayan siendo progresivamente autoeficaces ante las drogas.
 

Las drogas son para los adolescentes una realidad más de su vida y el enfrentamiento con las drogas es parte del crecimiento. No hay que olvidar que los primeros consumos suelen tener un carácter experimental.


Si se cree que pueden consumir drogas, se debe afrontar la situación con prudencia y si se ve que el consumo es muy problemático hay que buscar ayuda y tratamiento.

 

 

Recordar que…

 

 

- Forzar el diálogo con preguntas directas puede ser contraproducente.
 

- Las preguntas no son «abrelatas». Si nuestro hijo no quiere hablar, no hablará.
 

- Que los hijos se callen no quiere decir que tenga algo que ocultar.
 

- Debemos procurar que nuestro hijo no se sienta amenazado u obligado.
 

- Hay que respetar la intimidad de los hijos. Hay temas que prefiere no comentar con nosotros, y no debemos obligarle a ello.
 

- Las drogas no son ajenas a ningún hijo. Aunque ellos permanezcan al margen, en su entorno social el consumo de drogas es una realidad cotidiana. Por tanto el diálogo sobre estatemática es de suma importancia.
 

-No saber sobre drogas no es excusa para evitar el contacto comunicativo con los hijos sobre el tema.
 

-Confesar nuestras flaquezas en el tema de las drogas — alcohol, tabaco, tranquilizantes, estimulantes— y en el de hábitos saludables como ejercicio, alimentación y deporte, los hijos se sentirán más comprendidos.
 

-Los fracasos en el intento por abrir el diálogo sobre drogas no son un obstáculo insalvable, sino un reto que se ha de superar.
 

-Se escuche lo que se escuche, no hay que escandalizarse. La actitud adecuada es la de búsqueda conjunta de soluciones.
 

-Nunca es tarde para iniciar un estilo de relación abierta, dialogante y receptiva.

 2 comentarios

Comentarios:

  Dice ser "123"  
martes, 28 de agosto de 2012, 09:10

nunca es tarde para decir no a la droga salguien de ese bicio es malo ,, mata poco apoco nuestra vida






  Dice ser "123"  
martes, 28 de agosto de 2012, 09:07

nunca es tarde para decir no a la droga perros





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