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Las dificultades de ser celiaco

Se estima que cerca del uno por ciento de los recién nacidos puede padecer intolerancia al gluten. Una vez diagnosticado las familias de niños celiacos se enfrentan a un sinfín de problemas para conseguir que la comida no sea un riesgo

El gluten es una proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. En las personas celiacas esta proteína provoca una reacción del sistema inmunológico que lesiona la mucosa del intestino delgado. Esta intolerancia hace que no puedan tomar productos elaborados con gluten durante toda su vida.
 

Pérdida de apetito y de peso, diarrea, abdomen abultado y retraso del crecimiento son los síntomas que presentan los niños celiacos poco tiempo después de incorporar los cereales a la dieta.

 

Aunque una de las características de la enfermedad es la variedad de formas en que puede manifestarse, que van desde los cuadros muy severos en la infancia a defectos de absorción más leves que se manifiestan a edades más avanzadas, lo que dificulta el diagnóstico.

 

Esto hace que sólo un 10 por ciento de los celiacos están diagnosticados. El resto desconocen que lo son.
 

Una dieta sin gluten supone
excluir el 70% de los alimentos
manufacturados

 

Hasta el momento el único tratamiento consiste en una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Pero conseguir una dieta sin gluten puede ser un auténtico quebradero de cabeza para los padres, ya que supone excluir el 70 por ciento de los alimentos manufacturados, pues el trigo y sus derivados son ingredientes muy utilizados en la industria alimentaria.

Además, el etiquetado puede ser confuso y aunque existe la obligación de especificar qué productos contienen gluten, no siempre se cumple o los alimentos libres de gluten pueden tener pequeñas cantidades si se han elaborado junto con otros que sí lo contienen. La dieta sin gluten supone además una carga económica para la que no existen ayudas, a pesar de que los productos especiales, como harina o pasta, pueden llegar a costar diez veces más que los normales.
 

Con todo esto, el día a día de un celíaco puede ser complicado y puede ser duro para el niño, especialmente los más pequeños, que no entienden porque no pueden comer cosas que les gustan y suelen saltarse la dieta cuando salen de casa o van a un cumpleaños.
 

Los productos especiales
para personas celiacas pueden
llegar a costar hasta diez veces
 

Para ayudar a estas familias, las asociaciones de celiacos se han convertido en una ayuda para muchos padres que se sienten desbordados ante las repercusiones de esta dolencia que, además, suele ir asociada a otras como la dermatitis herpetiforme, diabetes mellitus tipo I, anemias, hepatitis o alteraciones neurológicas.
 

Las asociaciones de celiacos surgieron hace ya más de 20 años para llenar el vacío que hasta entonces había en el diagnóstico y tratamiento de esta dolencia. Actualmente atienden a miles de familias a quienes ofrecen consejos, información y ayuda.

 

Entre las actividades que llevan a cabo destaca ayudar a los celiacos a llevar correctamente una dieta sin gluten, informar sobre los hoteles, restaurantes, centros de ocio y comercios en los que encontrar productos que no pongan en riesgo de la salud de sus hijos. También llevan a cabo campañas como la que realizan ahora para intentar conseguir que los caramelos de las cabalgatas de reyes, sean aptos para los niños celíacos.

 

Más información en: www.celiacos.org


 


 

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Comentarios:

  Dice ser "Anónimo"  
lunes, 12 de septiembre de 2011, 01:02


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