“Vivimos en una sociedad egoísta, competitiva, individualista y con un ritmo de vida frenético y estresante. Un mundo sujeto a intereses económicos y conflictos armados, donde la integridad, el respeto, la solidaridad, la justicia o la compasión parecen cada vez más olvidados. Una sociedad donde los valores más básicos se están dejando de lado. Pero.. ¿somos realmente felices viviendo de esta forma? “. Es la pregunta que lanza la asociación “Además”, una empresa social que desarrolla Proyectos de diversa índole para ayudar a Fundaciones y Ong´s.
Cuando a la gente le pregunta qué haría si le dijeran que sólo nos queda unas semanas de vida, la mayoría dice cosas que contradicen lo que realmente es su vida diaria. Esto nos debería hacer reflexionar, según relata Jaume Sanllorente, ante un público formado por cientos de jóvenes a quienes hizo reflexionar con un solo ejemplo “la mayoría de la gente se queja porque delante tiene un muro negro, culpa a la sociedad, incluso a dios…, pero no se dan cuenta que al lado tienen un bote de pintura blanca y un pincel. Una persona sola no puede pintar todo el muro, pero sí puede pintar una pequeña parte. Y si otra persona pinta otra parte y otra su pequeña parte, al final el muro cambiará de color”.
Cuando Nicholas Forstmann fue diagnosticado de cáncer, decidió escribir sus últimas reflexiones. Quería contarle a sus hijos lo que de verdad importa en la vida. Cuando murió su mujer publicó este diario con el título “What really matters”. Una edición de este libro llegó a manos de María Franco, fundadora de “Además Proyectos Solidarios”, quien se dio cuenta de que es triste que una persona tenga que pasar por una experiencia traumática para darse cuenta de lo que de verdad importa en la vida. Por ello decidió aprovechar las experiencias de varias personas que han vivido una situación límite o que han decido dar un cambio radical a su vida para ayudar a los demás y presentarlas ante los jóvenes, para que a través de su testimonio las nuevas generaciones aprendan “lo que de verdad importa”.
Estos son algunos de sus testimonios:
Tim Guernad fue abandonado por su madre y maltratado por su padre. A los cinco años pasó meses paralizado en un hospital debido a una paliza. Estuvo en una casa de acogida, pero nadie quiso adoptarlo, “la gente solo quiere a niños bonitos, y yo era feo”, relata. Su vida fue una sucesión de situaciones límite. Los profesionales de salud mental le enviaron a un psiquiátrico, escapó y vivió en la calle, donde fue violado y comenzó una vida ligada a la delincuencia que le volvió a llevar al correccional e incluso a la cárcel. Cuando apenas era un adolescente su única meta era matar a su padre, según confiesa él mismo.
«Si estoy vivo es por un hombre que me miró de una forma diferente a la que nadie me había mirado. Un modo especial y bonito. No conozco su nombre, sólo sé que desde ese día decidí volver a vivir y luchar. Algo cambió en mí».
A partir de ese día decidió dar la vuelta a su destino, romper las leyes de la genética y no vivir con odio. Descubrió la solidaridad y la amistad. Actualmente está casado, tiene cuatro hijos y acoge en su casa a jóvenes a los que ayuda a superar sus problemas. En su conferencia, el autor del libro “Más fuerte que el odio”, contó a los jóvenes como durante toda su vida soñó con tener una familia. «Sentía envidia y celos de los niños que la tenían», por lo que aseguró que “lo que hace florecer los países «no es la economía, sino el amor de las familias. No hay que soñar con dinero, sino con sentimientos”.
Sharon Bynn fue diagnosticada de cáncer con sólo 20 años y cuando tenía por delante una prometedora carrera como modelo. En lugar de hundirse, la enfermedad le sirvió para cambiar, descubrir lo importante que son las pequeñas cosas y fundó una asociación en Estados Unidos para apoyar a las mujeres a que acepten su propia imagen y luchen por vivir.
Al principio el diagnóstico la dejó en estado de «shock», aunque después reonoció que “es un viaje largo y duro que me ha permitido crecer y valorar más la vida”. Sharon aseguró que para positivizar la lucha contra el cáncer su familia y sus amigos han sido los pilares fundamentales. Afirma, además, que es una persona más feliz después de «este viaje tan duro», y que “cualquier problema es una oportunidad para crecer como persona”.
Junto a ellos a lo largo de las sesiones que se han celebrado en las diferentes ciudades han estado presentes Pablo Pineda, un ejemplo de superación, ya que tiene síndrome de down, pero eso no ha sido obstáculo para conseguir un título universitarioe incluso ganar la cocha de Plata al mejor actor en el festival de cine de San Sebastian. Albert Llobera es un deportista de alto nivel a pesar de su paraplejia y es el único piloto con discapacidad que ha participado en el campeonato de mundo de rallies compitiendo contra pilotos sin discapacidad. Bosco Guitierrez es un arquitecto mexicano que permaneció 9 meses secuestrado en un zulo de dos metros cuadrados. En lugar de dejarse hundir, aprovechó su experiencia para reorientar su vida.
Jaume Sanllorente era un joven periodista que unas vacaciones viajó a la India. Le impactó la pobreza y la miseria y conoció un pequeño orfanato a punto de cerrar y de dejar en la calle a 40 niños. Regresó a Barcelona, dejó su trabajo, vendió su casa y se plantó en Bombay para ayudar a estos pequeños. Hoy, su ONG “Sonrisas de Bombay” tiene ya más de 6.000 personas.
Pedro García Aguado vivió el éxito deportivo como jugador de Waterpolo, ganó un oro en Atlanta y fue campeón del mundo, pero también fue engullido por el mundo de las fiestas nocturnas, drogas y alcohol, tras superar sus adicciones ayuda a otros jóvenes a hacer frente a las drogas
Sus testimonios, así como los de otras personas como, Nando Parrado, superviviente del accidente aéreo de los Andes; Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, a quien ha formado como deportista pero también como persona, fomentando valores como la solidaridad, la disciplina y el respeto a los demás, pueden servir a los jóvenes a ver la vida con otros ojos y aprender de su experiencia vital llena de motivación, humanidad y ganas de superación, frente a los valores de una sociedad donde se prima insolidaridad, el mínimo esfuerzo, la ambición, el dinero, o el estrés.
El primer congreso se celebró en Madrid en 2008, pero su éxito fue tal que otras muchas ciudades solicitaron acogerlo. Este año se ha celebrado en Bilbao (30 de octubre), Valencia (5 de noviembre) Sevilla (10 de noviembre) y Madrid (12 de noviembre).