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Recupera el espíritu de la Navidad

Las calles se adornan, la ciudad suena a villancicos, Papa Noel no sale a cada paso, se multiplican las cenas y encuentros familiares, se intercambian lotería y felicitaciones ...Pero ¿es esta la Navidad que quieres compartir con tus hijos?

 

Las calles se adornan, las luces iluminan los escaparates y la ciudad suena a villancicos. Papa Noel no sale a cada paso, se multiplican las cenas y los encuentros familiares, se intercambian lotería y felicitaciones ...Pero ¿es esta la Navidad que quieres compartir con tus hijos?

 

No es posible huir del influjo de la Navidad, aunque cada vez son más las personas que afirman “odiar” estas fiestas, sea porque no les gusta el ambiente consumista, porque la falta de algún ser querido les hace recordarles en las celebraciones o simplemente porque no les gusta sentirse obligados a ser feliz durante unos días. Otros, en cambio, viven al máximo estos días en los que la familia se reúne, los amigos aprovechan para organizar cenas y obsequiarse con regalos. Pero pocos celebran realmente la Navidad.
 

Tanto si se es o no religioso como si no, se puede disfrutar del mensaje de la navidad y aprovechar estas fiestas para vivir intensamente un mensaje que habla de amor, de fraternidad y de familia. Son valores comunes a todas las culturas, ideologías y creencias, que hoy en día son más necesarios que nunca.
 

Indudablemente los cristianos son los que celebran la auténtica Navidad, recuerdan el nacimiento del hijo de Dios hecho niño, pero todos, independientemente de nuestras creencias, podemos aprovechar estos días para disfrutar de tradiciones, hacer un alto en el ritmo de nuestras vidas y, sobre todo, dedicarlos a estar con los hijos.
 

Para comenzar con el ambiente navideño se puede hacer participar a los niños en los preparativos. Pedirles que ayuden a montar el árbol o el nacimiento y a decorar la casa. Los adornos los pueden hacer ellos mismos, pintando hojas con mensajes de felicitaciones o reciclando y pintando antiguos adornos. Lo importante es que sepan que nos estamos preparando para celebrar algo importante.
 

Una vez llega la Navidad se les debe explicar a los pequeños de la casa qué es lo que celebramos en cada fecha y por qué. Si se es católico estos días son importantes para reflexionar y dedicar más tiempo a las creencias, pero si no se es creyente también se puede aprovechar para explicar la religión desde un punto de vista social, las diferentes creencias existentes y enseñarles a respetar todas las formas de pensar y vivir.
 

Paralelamente, esta fecha puede ser una buena oportunidad para fomentar la solidaridad con la gente más necesitada. Por eso, una buena forma de unir a la familia, principalmente a los adolescentes y jóvenes, es buscar actividades en beneficio de los demás. Se puede, por ejemplo, visitar residencias de ancianos o hacer que compartan algunos de los muchos regalos que reciben estos días con otros niños que no tienen nada. Transmitir la necesidad de cada ser humano de amar a los demás sinceramente.
 

Una costumbre que mantienen muchas familias es dejar una silla vacía durante la cena de Nochebuena, para dejar constancia de que siempre podremos acoger a alguien necesitado, y que no le pase como a María y José que no encontraron lugar en ninguna posada ni casa y tuvieron que pasar la noche en un establo.
 

La Navidad celebra un nacimiento que simboliza la esperanza, el renacer, la nueva vida. Las fiestas tiene que ver con nuestra propia infancia, por eso puedes compartir con los hijos los propios recuerdos. Cuéntales cómo celebrabais las fiestas cuando erais niños y recupera tradiciones de tu casa.


También se puede aprovechar para recorrer todos juntos los mercadillos, los lugares donde se cantan villancicos o los lugares más emblemáticos de estas fiestas y mejorar la complicidad entre toda la familia.
 

No es bueno convertir esta fiesta en consumismo, pero los regalos pueden ser una forma de decir a los demás que nos importan. Tampoco hay que caer en la tentación de darlos antes de la fecha señalada, con la excusa de que así los niños pueden jugar durante las fiestas, ya que estarías rompiendo toda la ilusión del día y la emoción con la que los pequeños esperan la llegada de los Reyes o de Santa Claus. Tengan la edad que tengan hay que mantener la sorpresa, cuidar los detalles y participar todos en la magia de estas fiestas.
 

Lo que es aconsejable es no llenar a los pequeños de objetos, ya que impide que los valoren en su justa medida y hay que ajustar lo que gastamos a nuestras posibilidades. No hay que olvidar que no siempre el mejor regalo es el que más cuesta, sino el que se compra pensando en la persona que lo recibe, a veces las cosas que de verdad importan, los mejores regalos, no tienen valor económico.

 

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