Junto a la obesidad infantil destaca la anorexia y la bulimia como alteraciones de alimentación y comportamiento más frecuentes entre los 12 y 20 años; transtornos de la alimentación todos ellos que vale la pena conocer para tratar de prevenirlos y detectarlos de forma precoz.
Hablamos de unos trastornos cuyas repercusiones son graves: tienen un tratamiento largo y complicado, se cronifican en buena parte de los casos, conllevan un gran sufrimiento personal y familiar y pueden dar lugar a la muerte.
El conocimiento y la reflexión puede ayudar a la prevención y detección precoz, no sólo en casa sino en la escuela donde es fundamental, sobre todo de cara a los preadolescentes y adolescentes (colectivo más vulnerable por tener su identidad en proceso de construcción y todavía no poseer criterios y valores propios para escapar de la presión ante el ideal estético y la industria que lo rodea). En este sentido, es importante trabajar para desarrollar un juicio más crítico sobre los ideales estéticos, formarse sus propios valores, valorar su cuerpo, elegir modelos positivos, respetar las diferencias y toda una serie de acciones que se convertirán en una importante fuente de prevención.
ANOREXIA
El deseo de estar más delgada, intenso miedo a aumentar de peso o preocuparse en exceso por la dieta son rasgos típicos de quienes sufren anorexia nerviosa, así como la grave alteración de la percepción de la imagen corporal que hace que puedan verse gordas aunque tengan un peso por debajo del que les corresponde.
Según la ACAB (Asociación contra la Anorexia y la Bulimia) quienes sufren este trastorno suelen ser mujeres (9 de cada 10 afectados) y son aproximadamente 0’5 % de las chicas adolescentes y jóvenes, siendo la edad más frecuente en la que acostumbra a presentarse es de 13 a 16 años, aunque cada vez se presenta más en edades inferiores.
BULIMIA
Parece un trastorno opuesto a la anorexia nerviosa y se caracteriza por episodios de gran voracidad alimenticia (atracones) acompañados de conductas purgativas (vómitos, laxantes, etc.) y restricciones alimentarias, con el objetivo de compensar los excesos alimentarios. Quien la sufre se siente incapaz de controlar estos episodios y los vive con ansiedad, seguida de culpa. Entre un 1 y un 2 % de la población lo sufre y también afecta más a las mujeres. La mayoría presenta peso normal o sobrepeso y se suele iniciar a una edad mayor que la anorexia.
TRASTORNO POR ATRACÓN
Se trata de un trastorno mental caracterizado por la ingesta de grandes cantidades de comida, y como consecuencia inmediata aparece el sobrepeso, la obesidad y todos los riesgos que, a nivel de salud, se le asocian (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.). La edad más común de aparición es entre los 14 a los 24 años
SÍNTOMAS
ANOREXIA
-Extrema preocupación por la figura y el peso: rechazo a tener un peso normal.
-Notable pérdida de peso hasta conseguir un peso muy inferior al que corresponde
-Negación o control del hambre. Inicio de ayunos o dietas bajas en calorías, sin necesidad y sin control médico.
-Irritabilidad y fluctuaciones bruscas del estado de ánimo o conducta. Tristeza; se vueven cada vez más introvertidos/as y se aíslan de la vida social (amigos, familias, etc.) -Excesiva adhesión a la moda y a sus valores: juzgan su vida bajo la visión de la imagen personal, la belleza, el triunfo…
-Más dificultades en los estudios que antes, aunque pueden incrementar su dedicación.
-Aumento injustificado del ejercicio físico.
-En algunos casos además: abandono de las tareas y responsabilidades, comida a escondidas y solos/as, uso de laxantes y diuréticos e insomnio.
-Cuando la malnutrición es importante: caída del pelo, frío, estreñimiento, alteraciones en el ciclo menstrual y pérdida de la menstruación, alteraciones del ritmo cardíaco, descalcificación ósea
BULIMIA
-Práctica de “atracones”: llenarse o comer descontroladamente, incluso durante periodos de dos horas. Sensación de no poder parar de comer.
-Alteración del régimen de las comidas. Hacer ayunos o dietas muy rigurosas, para compensar los excesos de comidas anteriores.
-Práctica de conductas purgativas. Provocarse vómitos que a menudo el paciente no reconoce. Abusar de laxantes y diuréticos.
-Alteraciones de la imagen corporal.
-Preocupación muy intensa por la silueta y el peso.
-Cambios de humor, autoestima baja, impulsividad, ánimo depresivo.
-Irregularidades menstruales.
-Si la frecuencia de vómitos y laxantes es baja
TRASTORNO POR ATRACÓN
-Episodios repetitivos de ingesta compulsiva (atracones).
-Los episodios de atracón se asocian a: Ingesta mucho más rápida de lo normal; comer hasta sentirse desagradablemente lleno, ingesta de grandes cantidades de comida aunque no se tenga hambre; comer a solas para esconder la voracidad, y/o sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpabilidad tras haber comido. -Profundo malestar al recordar los atracones.
-Los atracones tienen lugar como mínimo dos días a la semana durante seis meses
-El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas (por ejemplo: purgas, ayuno o ejercicio físico excesivo).
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