Padres o Nones.

¡Encantamágica!

Un maravilloso día de verano, cuando Inés y Gabriela volvían del cole se encontraron con una puerta que tenía un símbolo extraño. Al rato, una abuelita les dio una llave. Al ver el símbolo que tenía la llave se acordaron de la puerta misteriosa, y fueron corriendo hacia ella, giraron la llave y…

 

¿Qué fue lo que vieron? Se encontraron con muchas puertas y, de repente, con un Gnomo que les preguntó:

 

—¿Ustedes son Gabriela e Inés?

 

—Sí— respondieron ellas con un poco de miedo.

 

Y entonces el Gnomo abrió una puerta mágica y vieron un pueblo. Era tan bonito que se alegraron, pero cuando se fijaron bien descubrieron que todo el mundo estaba triste, incluso el sol y la luna que estaban viejos de tristeza.

 

El Gnomo les contó que todo el pueblo estaba tan triste porque la bruja malvada había echado una maldición por todo el pueblo.

 

Inés y Gabriela preguntaron si podían ayudar. Y el Gnomo les dijo que tenían que encontrar la varita de la bruja

 

—Poneros estos collares, y cuando la encontréis decid “¡Encantamágica!” y os transformaréis en superheroínas

 

Tomaron los collares con perlas y esmeraldas en forma de corazones y se fueron a buscar el castillo. En el camino se encontraron con un bebé dragón, y como era un poco tonto, con su cola las empujó hacia el castillo de la bruja.

 

Cuando entraron al Castillo, descubrieron la varita detrás de un armario. Inés la cogió haciendo el pino y Gabriela le avisó para que tuviera cuidado. (Una “pausita”: Inés tenía 7 años y Gabriela 8, por eso Inés era más traviesa)

 

De repente, el Castillo empezó a moverse y apareció la bruja. Tenía verrugas y una nariz enorme… Las niñas gritaron con tanta fuerza “¡Encantamágica!”, que por poco la bruja se queda sorda. De sus collares salieron unos polvos brillantes con estrellas y después de una larga batalla, vencieron a la bruja y volvieron al pueblo.

 

Una vez allí, dijeron las dos juntas:

—“Abracadabra, pata de cabra
que este pueblo
vuelva a ser feliz como una gata” ☼

 

Los habitantes del pueblo recuperaron la sonrisa y celebraron una fiesta porque ya nunca más iban a estar tristes.

 

Inés y Gabriela se acordaron de sus madres y decidieron volver a casa por el mismo camino por el que habían llegado.

 

FIN


Escrito e ilustrado por Inés Ochoa y Gabriela Cremades de 7 y 8 años de edad

 

Podéis enviarnos los cuentos y dibujos a info@padresonones.es

 

 

 

 2 comentarios
imprimir  enviar 
Compartir

Comentarios:

  Dice ser "Ana"  
jueves, 22 de abril de 2010, 13:54

Inés y Gabriela, tenéis una imaginación maravillosa. ¡Seguid así!


  Dice ser "Ela"  
viernes, 16 de abril de 2010, 18:56

Me gustan los cuento de niños para niños, ellos mejor que nadie saben lo que les gusta a los de su edad.


Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Código:
Escribe aquí el código de seguridad:

© 2012 padres o nones | Todos los derechos reservados | Diseño Web