El fin del curso escolar supone la alegría de los estudiantes y la preocupación de la mayoría de los padres que aún ven lejos sus vacaciones y no saben qué hacer con sus hijos cuando no vayan a clase.
Esta situación ha hecho que en los últimos años prolifere la oferta de cursos y campamentos de verano, con el fin de facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar. Pero antes de tomar la decisión conviene estudiar la oferta y plantearse antes que nada que es lo que realmente queremos para nuestros hijos
Los cursos, escuelas o campus de verano no pueden ser sólo una forma de mantener ocupados a los niños mientras no podamos cuidarlos, pero tampoco hay que cargarlos de actividades o estudios extras, teniedo en cuenta que acaban de finalizar el curso escolar. Ocupar el tiempo sin más no es una buena idea, pero si que lo es potenciar que aprendan cosas diferentes y de una forma mucho más divertida que en el entorno escolar.
Así, compaginar ocio y formación es la mejor opción, y para ello hay que buscar propuestas que se adapte a las necesidades nuestras y de nuestros hijos, ya que cada familia y cada niño tiene unas necesidades e inquietudes diferentes.
Ante la amplia oferta que os podéis encontrar, os contamos todo lo que necesitais saber sobre los campamentos de verano y respondemos a las principales preguntas y dudas que se pueden plantear
¿Qué son?
Los campamentos de verano son actividades organizadas por entidades durante los meses de verano entorno a diferentes objetivos. Pueden ser de idiomas, deportivos, de ocio y en los últimos años han surgido también campamentos de teatro, música, medio ambiente, artesanía, teatro…
En estas escuelas se compagina el tiempo de ocio con el que se destina a una actividad concreta.
¿Por qué?
Es importante tener claro por qué matriculamos a un niño en un campamento de verano. La mayoría de los padres lo hacen para que no estén solos en casa mientras ellos trabajan, aunque hay que tener en cuenta que no son un “aparcaniños”, sino que deben perseguir metas educativas ambiciosas en un espacio que no suele ser el colegio.
Por ello se intenta que la opción elegida incluya actividades que bien completen su formación, como es el caso de las escuelas de idiomas, o bien que fomenten una actividad que les gusta a los niños como es el caso de los campamentos deportivos.
Las escuelas de verano en régimen de internado son también una buena forma de potenciar la autonomía e independencia de los niños, que viven una experiencia diferente lejos de su familia.
Además, son muy enriquecedores, ya que les permite vivir experiencias nuevas, conocer gente y aprenden cosas diferentes.
¿Quién?
Cualquier niño puede ir a un campamento o escuela de verano a partir de los cuatro años, aunque a esa edad es más recomendable centros que sean externos y puedan volver a dormir a casa. A partir de los 8 se pueden plantear estancias semanales.
¿Dónde?
Cada empresa organiza sus actividades en un lugar adecuado y acorde con sus contenidos.
Muchos son en la propia ciudad, organizados por empresas o los propios ayuntamientos, y otros en el extranjero, como son los cursos de idiomas. Aunque también hay lugares de España con campamentos en inglés.
Los deportivos organizan sus actividades en torno al lugar donde se practican y son muchos los parques y granjas escuelas donde los niños pueden vivir estos días en contacto directo con la naturaleza.
¿Cuándo?
La mayoría organiza actividades en los meses de junio y julio, ya que estos meses son los que plantean más problemas para los padres, puesto que en agosto se aprovecha para estar toda la familia junta de vacaciones.
A pesar de todo, muchas organizaciones tienen cursos también en agosto, sobre todo las que organizan actividades en el extranjero para aprender idiomas
Las escuelas de verano suelen ser externas y los campamentos o campus internos. La duración suele oscilar entre una semana y un mes, aunque la mayoría son de quince días.
¿Cual?
Elegir no es fácil, debido a la cantidad de oferta que hay. Lo que hay que tener en cuenta es que cumplan unos mínimos requisitos de seguridad, organización, y nos den confianza y, sobre todo, que se adapte a lo que queremos o necesitan los niños.
Un buen campamento o escuela de verano, tiene que tener organizados una amplia y variada gama de actividades y que estas sean actividades con contenido de forma que se fomenten valores importantes en el desarrollo de los niños.
Más información en: www.todocampamentos.com y www.msm-pc.net
A la hora de elegir no te olvides de confirmar que….
-El centro está dirigido por profesionales
-Que los contenidos y actividades que ofrece son variados
-Que se motiva a los alumnos
-Que cuenten con un seguro
-Que la ratio monitor/alumnos sea adecuada
-Que los monitores o profesores tengan la titulación adecuada.
¿Y si no les gusta…?
Si después de que has organizado el campamento ves que tu hijo no quiere ir, todos los días llora porque no le gusta o te llama que quiere volver, no le des mucha importancia al principio.
Dale tiempo a que se adapte. A la mayoría de niños les cuesta un poco, pero verás que enseguida hace amigos. Si ves que la situación continua, habla con los monitores, para que le ayuden a integrarse y estén un poco más pendientes de él
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