No hace falta tener mucho espacio en casa para darles a tus hijos la oportunidad de cultivar sus propias hortalizas.
Eso sí, necesitaréis un poco de paciencia y mucho cuidado. Seguro que ellos disfrutan jugando a ser jardineros y, si el invento funciona, seguro que están encantados de ver crecer sus plantas y sus hortalizas.
¿Qué necesitas?
-Una caja de madera (en cualquier frutería seguro que puedes conseguir una)
-Plástico para forrar
-Una pequeña pala y un rastrillo
-Una regadera
-Tierra (lo ideal es que la compréis en una floristería)
-Semillas de hortalizas u otros vegetales (lechuga, tomate...) o de plantas aromáticas como el tomillo, albahaca, y orégano
Cómo empezar el huerto
Elige dónde quieres poner el huerto casero. Ten en cuenta que deberá ser un sitio que reciba luz del sol algunas horas al día.
Con el plástico forra la caja por la parte de dentro. Haz unos agujeros en la parte inferior de forma que al regar, el agua sobrante no ahogue las raíces.
Llena la caja con la tierra (haz una capa gruesa de tierra) y con el rastrillo haz uno pequeños surcos en la tierra, donde plantaréis las semillas.
A la hora de plantar tendrás que tener en cuenta el calendario para saber cuál es el mejor momento según la estación del año. Normalmente en los paquetes de semillas está explicado.
Ahora elige qué hortaliza quieres plantar. Algunas de las hortalizas más fáciles de plantar son las patatas, las lechugas y los tomates pequeños. Eso sí, necesitaréis mucho cuidado y paciencia pero si sale ¡disfrutaréis de a ensalada más sabrosa que habéis probado! Las plantas aromáticas también son fáciles de cultivar.
No te olvides de compartir con tus hijos todo el proceso, decidir juntos qué queréis plantar y déjales a ellos regar. Además de hortalizas pueden disfrutar también plantando y cuidando sus propias flores.
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