Para quiénes nunca lo han probado, programar y disfrutar unas vacaciones en familia a bordo de una autocaravana se convertirá en una experiencia inolvidable. Porque viajar sobre ruedas tiene, sin duda, muchas ventajas; la principal, el poder marcar tu propio rumbo. Rumbo y ritmo. La libertad y falta de prisas y ver lo que te apetece sin horarios son las principales bonanzas de esta forma de viajar que crece cada día más.
Fantasear sobre lo que supondría un viaje en autocaravana para los pequeños que no se han embarcado nunca nos asegura de entrada una dosis extra de emoción. Porque en este caso el disfrute con los preparativos, con el eco del inevitable imaginario cinematográfico, seguro que da mucho de sí: la sola idea de salir con la casa a cuestas les fascinará.
Para un niño viajar en autocaravana supone formar parte del equipo y el inicio de una aventura que irá tejiéndose día a día y que vivirá en primera persona. Y es que dormir y amanecer en lugares diferentes y con un contacto tan estrecho con la naturaleza no es algo que suceda siempre.
Hay quiénes prefieren tenerlo todo organizado y otros, en cambio, sobre la marcha, pero de lo que no cabe duda es que la flexibilidad es fundamental, ya que aunque tengamos un itinerario establecido de antemano, éste puede ir cambiando por diversas circunstancias. Lo que sí es cierto es que viajando con niños, hay determinados asuntos que vale la pena tener bajo control para evitar sorpresas que no esperábamos (botiquín, centros médicos y/o hospitales en ruta, lugares dónde abastecernos, etc)
Conducción y rutas
Las autocaravanas son muy seguras y su conducción no requiere condiciones especiales. Según la legislación vigente en Europa se puede conducir con la licencia tipo B1, o lo que es lo mismo, el carné normal de automóviles, siempre que el denominado vehículo ligero no exceda de 3.500 kilos. Normalmente consume diésel y el consumo suele oscilar entre los 10 litros por cada 100 kilómetros. Suelen ser mínimo de 4 plazas, máximo de ocho, en propiedad y también de alquiler, siendo el tiempo mínimo en este caso de 3 días o una semana si hablamos de temporada alta.
Verano, invierno, a la playa, a la nieve, en bicicleta… No importa la temporada ni el destino, aunque también es cierto que no todos los países ni todas las ciudades están igual de preparadas para acoger este tipo de turismo que data de los años 50 y que tiene en Europa, Estados Unidos y Canadá millones de seguidores.
Por lo que respecta a las rutas las hay para todos los gustos y colores: todas y cada una de las que podríamos viajando de cualquier otra forma. Europa (Los fiordos, la ruta de los castillos, etc) y el Norte de Afríca son lugar de culto para los autocaravanistas. España cuenta con más instalaciones en los municipios más cercanos a la costa, aunque todavía no está tan preparado como los países vecinos. Las áreas de servicio francesas, alemanas o noruegas por ejemplo son puestas como ejemplo para pernoctar y además de vistas excepcionales, cuentan con todo tipo de servicios para el viajero. Y es que lo de pasar la noche en un camping no es lo más habitual, sino más bien excepcional y para descansar más tiempo o contar con más comodidades para realizar puntuales labores domésticas.
La mar de entretenidos
Juegos de mesa, cartas, leer, pintar, ver películas…el número de actividades que se pueden hacer en ruta sentados en el interior de la autocaravana son innumerables. Y vale la pena ir bien preparado para que el tiempo durante el que viajemos se convierta en una parte más de las vacaciones.
Darles un mapa con el itinerario previsto para que lo vayan siguiendo, adivinando las ciudades o pueblos por los que pasaremos, calculando los kilómetros que nos quedan o los que llevamos o tratando de orientarse entre norte, sur, este y oeste son otras de las actividades que pueden hacer del viaje toda una experiencia. Así como realizar una bitácora de viajes con cuadernos que incluso previamente pueden haber diseñado ellos.
También se puede aprovechar el cambio de conductor, y detenernos en algún lugar especial para que al tiempo que todo el mundo baja para estirar las piernas se pueda disfrutar del paisaje.
La aventura está servida, ¿os animáis?
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