Los ahogamientos son, hoy por hoy, la segunda causa de mortalidad infantil entre los niños de uno a cuatro años y se producen con mayor frecuencia en las piscinas privadas (donde se produce el 73% de la mortalidad asociada) que en las públicas.
Así lo asegura la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), recordándonos que la asfixia por inmersión o ahogamiento es una causa frecuente de muerte en verano; concretamente representa el 8% de la mortalidad infantil en este periodo, especialmente por debajo de los 5 años y en varones adolescentes.
La afluencia masiva a playas, el aumento de piscinas privadas y, sobre todo, las actitudes inadecuadas de los bañistas son las principales causas de este fenómeno, por otra parte fácilmente prevenible, que podría disminuir sus cifras de incidencia "iniciando el aprendizaje de la natación en torno a los 4 años de edad y manteniendo una vigilancia activa por parte de los padres, evitando en lo posible prácticas peligrosas como las ahogadillas o los saltos de cabeza", según la Dra. Solano.
Protección, hidratación y alimentación
Además de la precaución en el baño, los pediatras proponen unos sencillos consejos para asegurar un verano libre de accidentes para mayores y pequeños.Evitar que bebés, niños y adolescentes se sometan a la sobreexposición al sol y el uso de fotoprotectores para evitar las enfermedades de la piel asociadas al exceso de radiación solar es uno de ellos para de este modo no solo prevenir las quemaduras, sino que se convierta en el detonante de manchas, arrugas, cataratas, cáncer cutáneo y tumoraciones superficiales a largo plazo.
No exponerse en las horas centrales de sol, aplicar fotoprotector antes de salir de casa y renovarlo cada dos horas, además de llevar gorras, sombreros y buenas gafas de sol son otros de los consejos al respecto
Hay que tener en cuenta además que las cremas hidratantes no son en sí mismas suficientes para asegurar una protección adecuada en verano. La hidratación y la alimentación juegan un papel importante; los expertos destacan en este sentido que "para evitar el golpe de calor y las posibles deshidrataciones es aconsejable incrementar el consumo de agua en los meses cálidos; el mínimo recomendado diariamente son unos dos litros, cantidad que debe aumentarse en uno o dos litros más si se hace deporte o se permanece mucho tiempo al aire libre. Lo ideal es beber agua con frecuencia, antes de tener sed. Ofrecer a menudo a los niños pequeños agua, y en ocasiones alguna otra bebida fresca, tipo zumo natural o leche".
En cuanto a la comida, para prevenir intoxicaciones o infecciones intestinales por comidas en mal estado es aconsejable tomar productos recién preparados, refrigerar comidas si se van a transportar a la playa, beber agua embotellada y evitar comidas con huevos que se deterioren con facilidad. Las medidas básicas de higiene como lavado frecuente de manos y el lavado de verduras y frutas, son la medida más eficaz y económica para evitar infecciones.
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