
Artículo elaborado con el asesoramiento de Mar Sánchez Marchori, directora de SMS Pedagogía Creativa
Llega el verano y con él las vacaciones tan esperadas. Pero no son solo los niños los protagonistas, las vacaciones son para toda la familia. No hay que olvidarse de compartir el descanso y asegurarse de que también los padres disfrutan y disponen de tiempo para ellos.
Tras meses de duro trabajo y horario escolar, las vacaciones de verano nos permiten dejar atrás las rutinas del invierno, los libros, los madrugones y el estrés laboral y escolar. Es tiempo de descanso, de apetecibles planes, de disfrutar del buen tiempo y un merecido descanso.
En las familias con niños, estos suelen convertirse en el centro de todos los planes que se acoplan a sus necesidades. Las propuestas y destinos de los posibles viajes o excursiones giran en torno a ellos y los padres pasan voluntariamente a un segundo plano. Pero toda la familia, niños y adultos, merecen estos días de sosiego, respiro y ocio, así como del necesario paréntesis en su rutina invernal.
En verano es importante pensar que hacer para disfrutar todos juntos en familia, algo para lo que normalmente se tiene poco tiempo en otras épocas del año, y se deben hacer algunas de las cosas que nos gustan y que en invierno es más difícil de llevar a cabo, pero también es fundamental que los padres e hijos disfruten de su propio tiempo.
Las vacaciones son para relajarse y disfrutar, por eso hay que desterrar el estrés y flexibilizar las normas y sobre todo, poner todos de su parte para que estos días no se conviertan en una fuente de conflictos y se acabe más agotados que al inicio y se den nuevas tensiones familiares debido al mayor tiempo compartido.
Esta supervivencia es aplicable a la hora de elegir el lugar donde pasar unos días de descanso, o hacer alguna excursión aunque sea de un día o de fin de semana. El lugar elegido debe permitir satisfacer las necesidades y deseos tanto de mayores como de niños.
Lo mismo pasa a la hora de planificar horarios. Todos los miembros de la familia son importantes y no deben sacrificarse siempre los mismos en beneficio de los otros.
Por otra parte, no hay que olvidar que las vacaciones nos han de servir para descansar, así que no hay que agotarse con un excesivo calendario de actividades.
También es importante no olvidar, sobre todo si nos quedamos en nuestra ciudad o vamos a un apartamento, que a pesar de las vacaciones las tareas del hogar siguen estando ahí.
Por ello, es aconsejable que se compartan por toda la familia, ya que de otra forma la persona encargada de realizar estos trabajos, que suele ser la madre, se quedará sin el deseado y necesario descanso.
Hacer previsiones permite disfrutar mejor de las vacaciones sin estrés y anticipándonos a los posibles problemas originados por la falta de organización.
Además, es aconsejable no agobiarse con horarios ni rutinas estrictas. No pasa nada si un día los más pequeños comen o se acuestan algo más tarde, pero también es cierto que los padres pueden decidir mantener un orden para tener ellos también tiempo de descansar.
Pero la flexibilidad no es sólo en horarios, sino también a la hora de hacer más fácil la vida a los demás.
Estar de vacaciones no es sinónimo de ir de un lado a otro, hacer todo lo que no nos ha dado tiempo hacer durante los meses de trabajo y escuela, sino también disfrutar del “dolce fare niente”
Y sobre todo, optimismo, reírse no sólo es contagioso sino también la mejor terapia contra el estrés y una gran ayuda para la convivencia.
Las vacaciones son largas, hay tiempo para todo y para todos. Para divertirse y para descansar, para hacer planes en familia y para disfrutar de cada uno de su espacio privado.
Decálogo para unas buenas vacaciones
1.-DIALOGAR, escucharse unos a otros y ser flexible
2.-HACER PLANES JUNTOS, pero reservar tiempo para cada uno
3.-DEJAR QUE CADA UNO DISFRUTE DE SUS AFICIONES y pueda dedicar tiempo a lo que le gusta.
4.-ROMPER CON LA RUTINA, hacer actividades que no se hacen durante el invierno
5.-NO TENER DEMASIADAS EXPECTATIVAS, ya que así todo será bueno. No idealizar, ya que sino corremos el riesgo de que no todo se acople a nuestros deseos y acabemos frustrados y con cierta sensación de decepción.
6.- SER FLEXIBLES y respetar los horarios de los demás, sobre todo las horas de descanso, sea por la noche o la de la siesta
7.-NO COMPARAR ni con vacaciones anteriores ni con otras familias
8.-COMPARTIR EL TRABAJO y las tareas entre todos para que así todos tengan vacaciones
9.-RESERVAR TIEMPO para leer y hacer los deberes, especialmente por la mañana, para poder disfrutar el resto del día
10.- DISFRUTAR DE LA FAMILIA
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