Padres o Nones.

Álvaro y el Superhéroe

Escrito por Carlos Gómez Fuentes de 8 años



Un día mientras Álvaro y sus amigos, veían una película de superhéroes ocurrió algo muy especial: ya casi estaba acabando, cuando uno de sus protagonistas se dirigió al público y le pidió ayuda. Necesitaba un nuevo compañero de aventuras, porque el suyo se había accidentado. Enseguida Álvaro levantó la mano y se fue con el superhéroe, que se llamaba Gatoman, los dos atravesaron la pantalla y fueron a parar a una ciudad donde estaba prohibido leer.


Su misión era repartir un libro a cada ciudadano, con la intención de que todos se aficionasen a la lectura. Después de haber hecho el reparto, la policía los persiguió como si fueran verdaderos delincuentes y registraron, casa por casa, pero no encontraron nada porque todos habían leído de nuevo y, no querían perder la oportunidad de volver a hacerlo.

 

Todos decidieron reunirse junto al Ayuntamiento para protestar y exigir su derecho a leer libremente.

 

Después de esto el Alcalde declaró la libertad para leer todo tipo de libros, los vecinos se alegraron y los superhéroes se marcharon en busca de nuevas aventuras.

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 El día que encontré a Salomé

 

Escrito por Silvia Gómez Fuentes de 6 años

Hace algún tiempo cuando paseaba con mi abuelo Pepe, el papá de mi mamá, escuchamos los maullidos de un gato. Eran muy débiles, apenas se escuchaban, mirábamos y volvíamos a mirar por todas partes pero no encontrábamos ningún gato. Mi abuelo y yo nos desesperábamos por descubrir al animal, pero en vista de que no lo conseguíamos decidimos marcharnos y, fue entonces cuando al pasar por delante de una papelera los maullidos sonaban más fuertes. Mi abuelito metió la mano en la papelera y encontró un gatito siamés muy pequeñito.

 

El gato, mejor dicho, la gata era muy pequeñita, estaba muy sucia y débil, pensamos que lo mejor sería llevarla a casa para curarla, asearla y darle de comer. Cuando llegamos a casa mi madre dijo: ¡Qué gatito más sucio y pequeñito! ¿De dónde lo habéis sacado?, ¿Del cubo de la basura? Y, mi abuelo contestó: no, de una papelera. Acto seguido comenzamos a asearla y le dimos leche con una jeringuilla de plástico. Al día siguiente la gata parecía otra, se había hecho amiga de toda la familia, pero en especial de mi padre, pensamos que debíamos ponerle un nombre y elegimos Salomé, nombre de reina, porque en verdad es la reina de la casa junto con mi hermano y yo.

 

Aunque a veces es un poco gruñona pero la queremos mucho, porque a los animales hay que quererlos y cuidarlos mucho.
 

 

 

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