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Actividades extraescolares: ¿estresamos a los niños?

Niños irritados, cansados o que duermen mal. En ocasiones el origen de estos síntomas hay que buscarlo en su agenda. Entre clases de repaso, música, idiomas y entrenamiento a muchos niños les queda poco tiempo para jugar o estar con sus amigos

 

Cuando acaban el horario escolar a la mayoría de niños les queda aún una larga jornada por delante. En unos casos son clases de repaso de matemáticas o física, en otros para mejorar su inglés, muchos tienen entrenamiento o clases en el conservatorio, ballet o teatro… incluso algunos niños realizan varias actividades en una misma tarde, lo que les hace ir de un lado a otro de la ciudad, y cuando llegan a casa aún tienen que hacer los deberes antes de bañarse, cenar a toda prisa y acostarse.

 

En la misma proporción que en los últimos años se ha incrementado la oferta de este tipo de actividades, se ha reducido el tiempo libre que a muchos pequeños les queda cada día para jugar, leer o para estar con los amigos o la familia.

 

A medio caballo entre la diversión y la necesidad, las actividades extraescolares han pasado de complementar el expediente académico a formar parte de la vida cotidiana de los niños.
Son indudables y numerosas las ventajas de estas clases de refuerzo o propuestas culturales y deportivas. Así, además de complementar la formación del niño, son un lugar idóneo para socializarse y en la mayoría de los casos para aprender o disfrutar con una actividad que les gusta, como puede ser el fútbol o la música y con la que pueden desarrollar sus aptitudes.

 

Pero cuando lo que se hace es rellenar todas las horas libres de los pequeños, cuando se convierten en una continuidad del horario lectivo, se obliga al niño a seguir una jornada excesiva y se llega a una situación que puede ser estresante, además de quitar tiempo para otras actividades igualmente necesarias en su desarrollo.

 

Apuntar a un hijo a una actividad extraescolar no puede hacerse solo pensando en aprovechar todo su tiempo libre o en ocupar las horas para que no estén solos en casa mientras los padres trabajan, sino que debe hacerse pensando en el niño.

 

El primer punto a tener en cuenta es cuanto tiempo hay que dedicarles. Hay que intentar evitar sobrecargar al pequeño y limitar no sólo el número de materias sino también las horas semanales que le dedicará.

 

No hay que olvidar que deben complementarse con el necesario tiempo libre en el que puedan dedicarse a jugar sin ninguna otra responsabilidad.

 

En cuanto a qué actividad elegir ante la oferta casi ilimitada que existe actualmente en el mercado, hay que tener en cuenta que se deben escoger aquellas que estén más acordes con la personalidad de los pequeños o las que complementan su formación. De la misma forma hay que evitar elegir las que a los padres les hubieran gustado hacer, de forma que el niño no se vea forzado a cumplir los sueños o expectativas de los adultos.

 

Los niños tienen que ir con ilusión a estas clases, sin sentirse presionados. Además, no hay que olvidar que las actividades extraescolares deben favorecer el desarrollo personal y tener un cierto componente lúdico que las diferencie de las clases convencionales.

 

Para que cumpla su función, el niño tiene que estar motivado, y que no se conviertan sólo en una obligación

 

Papel de los padres

 

El papel de los padres es también fundamental, ya que es recomendable que se involucren en estas actividades, sigan de cerca la evolución del menor y, hablen con los profesores o monitores, además de preguntarle al propio niño.

 

Por último, hay que observar a los niños para detectar posibles signos de saturación, si se muestra malhumorado o nervioso, si duerme mal o está excesivamente cansado o si afecta al rendimiento escolar.

 

No te olvides….

 

-Fomentar actividades que les motiven

 

-No ocupar todo el tiempo libre con actividades programadas.

 

-Dejar tiempo para jugar entre semana

 

-Compaginar actividades educativas con otras más lúdicas

 

-Evitar volcar en los niños nuestras aspiraciones frustradas apuntándolo a lo actividades que gustan a los padres y no a los hijos.

 

Información elaborada con el asesoramiento de Mar Sánchez Marchori

pedagoga y directora del Instituto Valenciano de Pedagogaía Creativa

 

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