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Orden, modales, alimentación y notas son los principales temas de discusión familiar


El modelo familiar y el tipo de educación ha cambiado a lo largo de los años. Sin embargo, hay cosas que nunca cambiarán: un estudio confirma que las familias españolas siguen discutiendo por los mismos temas

El modelo de familia ha cambiado en muchos sentidos. Cada vez los padres son más negociadores y se considera que la familia es menos autoritaria y más dialogante. Sin embargo, no por eso padres e hijos han dejado de discutir. A pesar de que muchas veces se critica que esta sociedad es excesivamente laxa, las familias siguen discutiendo ¿por qué? Según los sociólogos el problema de las discusiones entre padres e hijos es que 20 o 30 años son muchos años de diferencia.

PRINCIPALES CAUSAS DE DISCUSIÓN

Tanto padres como hijos reconocen que las causas que motivan la mayoría de discusiones son los modales de los niños, el orden en la habitación y las tareas domésticas. De hecho, un tercio de las familias que participaron en un estudio publicado por la Fundación La Caixa, reconocen que estos son motivos habituales de discusiones.

Llama la atención que cada vez más el orden y el reparto de las tareas domésticas gana puntos como causas de discusiones. Los sociólogos consideran que esto se debe no a que los niños sean cada vez más desordenados si no a que tanto el padre como la madre trabajan más horas fuera de casa y por eso exigen más colaboración de sus hijos en casa.

A estos tres caballos de batalla hay que añadir uno nuevo: la alimentación. Cada vez son más comunes las discusiones por el tipo de alimentos a consumir. Sin embargo, este tipo de discusiones se atenúan a medida que van creciendo los niños porque, por lo general, los padres tienden a aflojar la disciplina alimentaria para reducir el conflicto.

Otro de los clásicos conflictos es el rendimiento académico, aunque normalmente los padres a medida que sus hijos alcanzan la adolescencia van ajustando sus expectativas a la realidad y capacidad de sus hijos.
Salir entre semana o en fin de semana, a pesar de lo que parece, no es percibido ni por los padres ni por los hijos como un conflicto especialmente grave. Aunque tanto los padres como los hijos reconocen que es un problema habitual, ninguno considera que esto suponga una fuente de conflictos. Los padres reconocen que el problema es el “miedo” a que les pase algo a sus hijos, pero para los hijos, el problema es que los padres los quieren controlarlos en exceso. A pesar de eso, sólo el 14% de los hijos cree que las discusiones por salir son un problema grave.

Con respecto al dinero que gastan sus hijos, sólo para el 6% de las familias supone un problema grave el dinero que les cuesta, el resto de familias financia el ocio de sus hijos sin demasiados problemas a pesar de que, en ocasiones, es bastante elevado.

MISMAS DISCUSIONES, MENOS INTENSIDAD

En general se puede afirmar que el “conflicto intergeneracional” ha disminuido con la emergencia de la familia negociadora. De hecho, los sociólogos califican las relaciones intergeneracionales entre padres e hijos de coexistencia pacífica. En general los padres declaran que las relaciones con sus hijos no son conflictivas.

Aún así, aunque seguimos discutiendo igual, la intensidad es menor. El catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, Gerardo Meil, afirma que en las últimas décadas la conflictividad es menor pero las discusiones continúan porque la adolescencia, y preadolescencia es el tránsito a la edad adulta y, de una forma simbólica, los hijos necesitan cuestionar a sus padres para reafirmarse a sí mismos. Sin embargo, la intensidad es menor porque parece que cada vez más los padres asumen los cambios de humor y el espíritu contestatario de los adolescentes como algo normal.

DISCUTIR CON PAPÁ O CON MAMÁ


Si se pregunta a los padres, para el 6% las discusiones familiares son algo habitual. Sin embargo, si se pregunta a las madres, el 10% de ellas afirma que las discusiones son bastante habituales en sus familias. Sin embargo el 10% de los adolescentes y preadolescentes considera a sus padres como muy estrictos mientras que el 9% califica a su madre de muy estricta.

En general, según los datos del estudio, las madres siguen siendo las que más se implican en sus familias y en la educación de los hijos.

QUÉ DICEN LOS HIJOS…

- El 35% de los adolescentes entre 15 y 18 años puede levantarse cuando quiera, el 14% tienen bronca si duerme todo cuanto quiere y a un 20% sus padres no le dejan levantarse cuando quiere.
- El 60% puede reunirse con sus amigos en casa sin ningún problema.
- El 16% afirma que puede beber sin que sus padres se enfaden, frente al 47% que no lo dejan
- Sólo el 17% de los adolescentes puede volver a casa cuando quiera sin problemas.

QUÉ DICEN LOS PADRES

- El 40% discute con sus hijos por la falta de orden
- El 28% discute por la falta de modales de sus hijos
- El 26% discute por la falta de ayuda en casa
- El 23% discute por los estudios.

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