El 23 de abril se celebra internacionalmente el Día del Libro, ya que este día murieron dos personas tan importantes para el mundo de las letras como Cervantes o Sahkespeare. Aunque más tarde se descubrió que en realidad no murieron el mismo día, si no que Shakespeare murió un 23 de abril y Cervantes un 22 de abril, pero por la diferencia entre los calendarios ingleses y españoles, se creyó durante algún tiempo que ambos fallecieron el mismo día.
La idea de instituir este día como el día del libro nació de un escritor valenciano, Vicent Clavel Andrés.
Además, el 23 de abril es el día de Sant Jordi, patrón de Catalunya y Aragón. En estas regiones españolas existe una antigua y muy bonita tradición que consiste en regalar a la persona querida un libro y una rosa.
Esta tradición es muy bonita, ya que con un pequeño detalle se regalan mil historias. Aprovecha la excusa del día del libro para ir con tus hijos a buscar algún libro de cualquier tipo: de aventuras, de miedo, histórico… Si además en tu ciudad hay una Feria del Libro, aprovecha para buscar allí el libro ideal para celebrar este día.
Manualidades para el día del libro
Otra forma de celebrar el día del libro es creando juntos un marcapáginas para no perderse nunca en la lectura. Sólo necesitas una cartulina, forro de libros y pinturas. Con un lápiz
Marca un de la cartulina de un tamaño de 10 centímetros por 3,5 centímetros. Luego, coged las pinturas y ¡a derrochar imaginación! Cuando ya hayais diseñado el punto de lectura, recórtalo por la línea y plastifícalo para que se conserve mejor.
Cuéntale a tus hijos la leyenda de Sant Jordi
Cuenta la leyenda que había un Dragón que atacaba continuamente el Reino de Capadocia. El pueblo, aterrorizado, decidió evitar los ataques del Dragon entregando cada día ds corderos para sacir su hambre. Llegó un momento en el que los corderos empezaron a escasear. Por eso se decidió que se enviaría cada día una persona y un cordero, elegidos por sorteo.
Un día en el sorteo salió la Princesa, el rey, muy triste, ofreció riquezas a la familia de aquel que se ofreciera voluntario para ir en su lugar, pero nadie quiso.
Cuando la Princesa iba en la búsqueda del Dragón se encontró con San Jordi. Este, al oir la historia decidió salvarla. Al llegar a la cueva donde vivía el temible animal, le clavó una esapada en el corazón. De la sangre que fluyó la leyenda cuenta que nació una rosa.
El Rey, agradecido, ofreció a Sant Jordi riquezas, sin embrago este las rechazó y pidió que se repartieran entre el pueblo. Además, construyó una iglesia.
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