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Ocho claves para recuperar el espíritu de la Navidad


Las calles se adornan, la ciudad suena a villancicos, Papa Noel no sale a cada paso, se multiplican las cenas y encuentros familiares, se intercambian lotería y felicitaciones ...pero ¿es esta la navidad que quieres compartir con tus hijos?

1-No estresarse


La primera clave para recuperar el verdadéro espíritu de la Navidad es no obsesionarse ni estresarse con las fechas navideñas. No todo tiene que estar perfecto, ni tienes que organizar tantas celebraciones, es más importante dedicarte tiempo a ti y a tu familia.

2-Un alto en el ajetreo diario para reflexionar sobre el amor, la fraternidad y la familia.


Tanto si se es o no religioso como si no, se puede disfrutar del mensaje de la navidad y aprovechar estas fiestas para vivir intensamente un mensaje que habla de amor, de fraternidad y de familia. Son valores comunes a todas las culturas, ideologías y creencias, que hoy en día son más necesarios que nunca.

Indudablemente los cristianos son los que celebran la auténtica Navidad, recuerdan el nacimiento del hijo de Dios hecho niño, pero todos, independientemente de nuestras creencias, podemos aprovechar estos días para disfrutar de tradiciones, hacer un alto en el ritmo de nuestras vidas y, sobre todo, dedicarlos a estar con los hijos.

3-Compartir los preparativos con los niños 


Para comenzar con el ambiente navideño se puede hacer participar a los niños en los preparativos. Pedirles que ayuden a montar el árbol o el nacimiento y a decorar la casa. Los adornos los pueden hacer ellos mismos, pintando hojas con mensajes de felicitaciones o reciclando y pintando antiguos adornos. Lo importante es que sepan que nos estamos preparando para celebrar algo importante.

4-Explicar qué celebramos y porqué los celebramos


Una vez llega la Navidad se les debe explicar a los pequeños de la casa qué es lo que celebramos en cada fecha y por qué. Si se es católico estos días son importantes para reflexionar y dedicar más tiempo a las creencias, pero si no se es creyente también se puede aprovechar para explicar la religión desde un punto de vista social, las diferentes creencias existentes y enseñarles a respetar todas las formas de pensar y vivir.

5-Compartir


Paralelamente, esta fecha puede ser una buena oportunidad para fomentar la solidaridad con la gente más necesitada. Por eso, una buena forma de unir a la familia, principalmente a los adolescentes y jóvenes, es buscar actividades en beneficio de los demás. Se puede, por ejemplo, visitar residencias de ancianos o hacer que compartan algunos de los muchos regalos que reciben estos días con otros niños que no tienen nada. Transmitir la necesidad de cada ser humano de amar a los demás sinceramente.

Una costumbre que mantienen muchas familias es dejar una silla vacía durante la cena de Nochebuena, para dejar constancia de que siempre podremos acoger a alguien necesitado, y que no le pase como a María y José que no encontraron lugar en ninguna posada ni casa y tuvieron que pasar la noche en un establo.

6-Cuéntales con tus hijos cómo eran las Navidades de tu infancia


La Navidad celebra un nacimiento que simboliza la esperanza, el renacer, la nueva vida. Las fiestas tiene que ver con nuestra propia infancia, por eso puedes compartir con los hijos los propios recuerdos. Cuéntales cómo celebrabais las fiestas cuando erais niños y recupera tradiciones de tu casa.


7-Visita Belenes y Mercadillos


Se puede aprovechar para recorrer todos juntos los mercadillos de la localidad donde vivas, los lugares donde se cantan villancicos o los lugares más emblemáticos de estas fiestas y mejorar la complicidad entre toda la familia.

8-Regalar, pero no sólo cosas materiales


No es bueno convertir esta fiesta en consumismo, pero los regalos pueden ser una forma de decir a los demás que nos importan. Tampoco hay que caer en la tentación de darlos antes de la fecha señalada, con la excusa de que así los niños pueden jugar durante las fiestas, ya que estarías rompiendo toda la ilusión del día y la emoción con la que los pequeños esperan la llegada de los Reyes o de Santa Claus. Tengan la edad que tengan hay que mantener la sorpresa, cuidar los detalles y participar todos en la magia de estas fiestas.

Lo que es aconsejable es no llenar a los pequeños de objetos, ya que impide que los valoren en su justa medida y hay que ajustar lo que gastamos a nuestras posibilidades. No hay que olvidar que no siempre el mejor regalo es el que más cuesta, sino el que se compra pensando en la persona que lo recibe, a veces las cosas que de verdad importan, los mejores regalos, no tienen valor económico.

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