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Trece claves para mediar en las peleas de los hijos


Todos los hermanos se pelean. Aunque a los padres les preocupa, hay que ser consciente que son normales y forman parte de su desarrollo, pero es importante la actitud de los adultos tanto en el momento, como después de que se produzca un conflicto.


La mayoría de los hermanos se pelean tanto física como verbalmente y en general lo preocupante suele ser que unos hermanos no se peleen. Ya que no sólo es inevitable que dos menores que conviven acaben molestándose y peleándose, sino que estos conflictos forman parte de su desarrollo y la ausencia de enfrentamientos puede ser debido a la falta de relación fraterna

1- No tomar partido por uno de los niños. Es importante no tomar parte apoyando a un hijo frente al otro, ya que esto puede provocar celos y fomentar futuras tensiones.

2- Esperar a que se calmen. En el momento que están enfadados es muy difícil razonar con ellos, por eso es mejor esperar a que estén calmados, tanto para explicarles que no deben comportarse así, como para escuchar sus motivos o hacer que se pidan perdón

3- Ignorar. Si la pelea ha sido por algo superficial se debe olvidar, ya que estos conflictos son naturales ya que los hermanos comparten tiempo, espacio y objetos y cualquier motivo puede desencadenar roces sin mayores consecuencias.

4- Que sean los niños los que solucionen sus propios problemas. Si nos mantenemos al margen en peleas por cuestiones sin importancia les enseñaremos a solucionar sus propios conflictos

5- Potenciar al empatía. Si hay un motivo importante detrás de la pelea es bueno que los padres les pidan a cada hermano que intente ponerse en el lugar del otro, que comprenda su punto de vista, para que desarrollen la empatía y la comprensión.

6- No buscar culpables. No hay que olvidar que en la mayoría de las situaciones es tan responsable el que provoca como el que reacciona a esa provocación, así que no hay que castigar a uno solo. Además, en muchos casos no es necesario intentar aclarar quién ha comenzado la pelea, ya que no va a ser posible. Es mejor tratar a los niños por igual destacando que lo incorrecto es pelearse, independientemente del motivo.

7- Poner límites. Los padres deben también poner límites tanto en el tono como en intensidad de la pelea, superado es límite, deben mediar y los niños han de saber que ese comportamiento excesivo tiene una consecuencia.

8- Ser justo y escuchar a ambas partes. Hayque evitar lo que pasa en muchas familias, en las que suele haber un niño que siempre se lleva las culpas, incluso en los casos en los que no la tiene. Hay que intentar evitar esto y ser justo en la mediación.

9- Dar ejemplo. No hay que olvidar que los niños captan cómo los padres resuelven estos enfrentamientos y roces, a veces se culpa al mayor, lo que puede llevar a este a sentirse incomprendido y al pequeño a abusar de esta situación.

10- Dialogar y explicar. Cuando la pelea está motivada por los "privilegios" de un hermano, hay que hacerles entender la situación, ya sea por la edad o por circunstancias especiales ya que no hay que tratar a todos los niños igual, pues puede haber circunstancias que obliguen a esas diferencias.

11- Dejar que se expliquen. Los adultos pueden incitar a hacer que los niños expresen sus emociones, que cuenten como se sienten.

12- Tener cuidado con el lenguaje. Al mediar en una pelea nunca se debe menospreciar o humillar a los niños cuando se pelean y evitar frases como "es una vergüenza, los niños buenos no se pelean" o "parece mentira con lo mayor que eres..."
También hay que favorecer que no se insulten. Las palabras pueden ser un arma tan hiriente como un golpe.

13- Correcciones. En los casos de un comportamiento excesivo en una pela es necesario que los padres pongan una corrección. Si se han insultado que se pidan perdón y si han roto un juguete o algo de un hermano que se lo compren con sus ahorros.

CUANDO SON PREOCUPANTES LAS PELEAS

Hay casos también en los que las peleas pueden justificar la preocupación de los padres si se exceden en intensidad o frecuencia o tardan mucho en perdonarse. Los padres también pueden estar a atentos a si uno de los hermanos puede tener problemas de autocontrol o frustración, o si su reacción es desmesurada. En esos casos hay que intentar buscar el motivo de este comportamiento e incluso consultar a un profesional.

Caso aparte son las situaciones complejas que se dan entre hermanos de familias reconstruidas, donde pueden aparecer situaciones que requieran la orientación de un experto para resolverlas.

Articulo elaborado con el asesoramiento de Mar Sánchz Marchori
Pedagoga y directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa

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