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Viajar a Londres con niños


Llena de vida como pocas, bien vale una escapada en familia para disfrutar de ella y, de paso, poner a prueba sobre el terreno como va nuestro “english”


Inabarcable, interminable, inacabable… Así es Londres. Una ciudad que hay que pisar para descubrir que está tejida de contrastes y comprobar cómo se reinventa y se redescubre a cada paso.

Resumir Londres es como resumir la Historia, un ejercicio de síntesis excesiva y con perspectivas tan diversas como a veces irreconciliables. Pero de lo que no cabe duda es que se trata de una ciudad clave en el mundo, cosmopolita como pocas, amante de los extremos y hecha como un traje a medida, muy a su manera. Hay un Londres para cada quién y sólo hace falta encontrar el hilo del que tirar hasta llegar a la madeja de nuestro color y textura. Eso sí, para llegar a buen puerto es fundamental la planificación previa. La oferta es descomunal y hay que tener en cuenta horarios, distancias y temáticas que casen con edades y preferencias.

EL “TOP” LONDON

Entre las mil y una posibilidades, no hay que perderse las más representativas: contar fantasmas, escuchar historias de héroes y villanos, contemplar las Joyas de la Corona o los Arsenales Reales en la Torre de Londres (el castillo más temido de Inglaterra que ha sido también palacio, arsenal, fortaleza o casa de fieras); retar al vértigo para disfrutar de la panorámica desde el Puente de la Torre (una seña de identidad londinense sobre el río Támesis que invita a descender a la sala de máquinas de vapor que mantenían al puente en movimiento); contemplar el Cambio de Guardia en el Buckingham Palace, un espectáculo que se celebra cada día a las 11.30 de la mañana; el Desfile de la Guardia a Caballo, o subir los 530 peldaños (85 metros) de la Catedral de San Pablo hasta la Galería Dorada y disfrutar de las asombrosas panorámicas de este edificio cuya cúpula domina la silueta urbana de Londres son solo algunas de las visitas “top” London.

A ellas se suman paisajes urbanos que no se pueden perder en nuestra primera visita como el omnipotente Big Ben (el reloj de la torre del Parlamento), la columna coronada por el almirante Nelson en Trafalgar Square (en homenaje a la batalla en la que los británicos vencieron a las tropas francesas y españolas), la vivísima Picadilly Circus, con sus vídeos y letreros de neón, la fuente de Eros, y su paso hacia el London Pavillion convertido en el London Trocadero, un paraíso para niños y jóvenes con simuladores, videojuegos, billares, boleras y un sinfín de actividades deportivas junto a cines, cafés, tiendas y restaurantes como el Planet Hollywood o el Rainforest Café con sus tormentas simuladas.

Subir en los autobuses rojos de dos pisos, tomar té a las cinco de la tarde, comer “fish and chips” los viernes o recorrer las tiendas de Oxford Street son cita obligada; lo mismo que transitar por el bullicioso Covent Garden, antiguo mercado, hoy sede de la ópera y el ballet y centro de ocio repleto de tiendas y restaurantes. Junto a él, uno de los museos más singulares de la ciudad: el Museo del Transporte. Sus atracciones interactivas, nos descubrirán la red de transportes más antigua del mundo.

JUGUETES, MUSEOS Y ATRACCIONES

Aparte de las tiendas de Disney y la Warner de Regent Street, no hay que perderse la famosísima Hamely´s, una de las jugueterías más grandes del mundo erigida en paraíso infantil y dónde los niños podrán encontrar cualquier juguete; tampoco el departamento de juguetes de Harrods, los grandes almacenes más famosos de Londres, o la popular Daisy & Tom con sus representaciones de títeres y su tío vivo en la animadísima King´s Road.

El Museo del Juguete de Pollock dedicado al teatro de títeres o de papel tradicional inglés, con pequeños teatrillos que se pueden armar en casa así como juguetes de todo el mundo, el Museo del Cómic, y el Bethnal Green Museum of Childhood con una destacada colección de juguetes antiguos incluidas las casitas de muñecas se complementan con la visita a museos más “adultos” pero que siempre tienen su lado cautivador para los más pequeños como es el caso del gigantesco Museo Británico (del que vale la pena recorrer la ruta egipcia), el Museo de Historia Natural, los retratos de la National Gallery, el arte moderno en la Tate Gallery, la British Library y su espacio dedicado a Winnie the Pooh o el Museo de cera Madame Tussauds.

El London Eye, la famosa noria gigante de Londres que nos regala estampas únicas de la ciudad es una de las atracciones que nadie quiere perderse. Otras interesantes, si disponemos de tiempo, son los parques temáticos de Thorpe Park y el Legoland Windsor en la afueras de la ciudad, y, ya en el corazón de Londres, concretamente en el Regent´s Park, una de las más visitadas: el Zoo de Londres, el zoo más antiguo del mundo. Todo ello sin olvidar jardines como el Hyde Park de Mary Poppins o los Kensington Gardens donde se halla el Parque de Peter Pan.

Finalmente, recordar la amplia oferta de excursiones o rutas temáticas como Wimbledon, el Estadio del Chelsea, las aventuras literarias de Sherlock Holmes y Harry Potter, o la de Jack el Destripador y las mazmorras en London Dungeon ya para adolescentes, quienes también pueden alimentarse de mitos en el Hard Rock Café. Las Universidades de Oxford y Cambridge, el Castillo de Windsor, Stratford-upon-Avon (donde nació Shakespeare) y la ciudad de los peregrinos en Canterbury son otras de las opciones que vale la pena barajar si se dispone de tiempo y ganas de salir de esta ciudad irrepetible.

RECUERDA QUE…

Conocer de antemano los distintos pases y paquetes familiares nos ahorrará tiempo y dinero en una ciudad inmensa y cara. Entre las muchas páginas web, destacar www.visitlondon.com, la página oficial de turismo también en español. Otra muy interesante es www.londontown.com, servicio que cuenta con información para viajar en familia, los diferentes tours (como www.theoriginaltour.com con bus rojo, “kid´s club” y gratis un extra de crucero por el Támesisy rutas guiadas andando); los pases tipo The London Pass (www.thelondonpass.com, también en español) o The London Box Office para contratar al 50 por ciento y con antelación entradas para musicales, óperas o paquetes con espectáculo y restaurante previo a la función en los tradicionales “pretheatre dinner” menús.

Muchas atracciones cuentan con los “fast track” tickets que al comprar con antelación evitarán alguna que otra tediosa cola.

Para entrar a todos los museos y galerías más destacadas (alrededor de 15) se ha creado The London White Card, un pase familiar de tres o siete días que se adquiere en las oficinas de información turística y en los museos. En cuanto al transporte, vale la pena preguntar por la Family Card en las estaciones de metro.

Millas en vez de kilómetros, pulgadas en lugar de metros, libras y no kilos, o pintas que no litros son, junto a la conducción a la izquierda con el volante a la derecha o la libra en lugar del euro, algunas de las muchas diferencias a tener en cuenta para que el viaje vaya sobre ruedas.

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